La Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado de Petróleo (LP) y Empresas Conexas (Amexgas) aseguró que las empresas dedicadas a la distribución del combustible se deslindan de los bloqueos a las plantas que llevan a cabo comisiones con pipas sin permisos de distribución, que iniciaron un paro por el tope de precios que se les impuso desde este domingo.

"Las empresas distribuidoras del Valle de México se deslindan de las acciones de grupos de comisionistas independientes, que no tienen permiso de distribución y están bloqueando las plantas, impidiendo que salgamos a trabajar y suministrar los hogares y comercios que requieren gas", publicó la Amexgas en su cuenta de Twitter.

Lo anterior, luego de que trabajadores del gas licuado de petróleo LP de la Ciudad de México y el Estado de México se consolidaron como un solo Grupo Gasero que inició un paro operativo, luego de una junta extraordinaria del Gremio Gasero Nacional, también de nueva formación, por lo que 8,000 pipas dejarán de prestar servicio a clientes no prioritarios.

"Se les hace la invitación a no salir a laborar el día martes 3 de agosto de 2021 ya que no se cuenta con las condiciones operativas necesarias ante esta directriz de emergencia para el bienestar del consumidor de gas LP", publicó el Consejo Directivo del Gremio Gasero Nacional, refiriéndose al Acuerdo de la Comisión Reguladora de Energía que por instrucciones de la Secretaría de Energía inició un esquema de precios tope para la venta final del combustible desde el domingo pasado.

Al respecto, la Amexgas aseguró que como distribuidores llevan a cabo un diálogo con el gobierno, ya que la medida de precios tope pone también en riesgo su negocio.

"Con la implementar del control de precios de gas LP, los distribuidores hemos comunicado a las autoridades los riesgos y afectaciones implícitos y nuestro interés en coadyuvar en una solución integral que sí resuelva el problema de fondo en beneficio de los consumidores", publicó la asociación.

Por lo pronto, para esta semana, el precio del gas LP en la Ciudad de México deberá ser de máximo 21.33 pesos por kilogramo, lo que implica que se reduciría hasta en 21.5% que son 5.85 pesos por kilogramo menos en comparación con el promedio ponderado de esta entidad al 30 de junio. Con ello, en la tabla de precios más altos, la Ciudad de México pasó del segundo al último lugar, por lo que cuesta la compra del combustible importado (que no puede llevar azufre), su traslado, la carga impositiva, el ajuste inflacionario que definirá el gobierno y el margen que consideraron que pueden tener los distribuidores.

En el mismo comparativo, en el Estado de México el precio al público como máximo podrá ser de 21.46 pesos por kilogramo, lo que implica una reducción de 18.9% o 5 pesos si se compara con el promedio ponderado real al que se vendió al 30 de junio. Con esto, la entidad pasa del octavo al penúltimo lugar de precios más altos.

Según los gaseros, esto cubre apenas los costos para tener abiertas las plantas de distribución.

karol.garcia@eleconomista.mx

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