Evan Spiegel ha entrado por la puerta grande en el club de los veinteañeros convertidos en multimillonarios a través de una idea brillante que se transformó en empresa tecnológica. Con apenas 26 años, la fortuna de este empresario californiano supera los 5,000 millones de dólares gracias a Snapchat, la aplicación fundada en el 2011 que se estrenó el jueves en la Bolsa de Nueva York con una revalorización del 44 por ciento. Spiegel recaudó 272 millones de dólares con la Oferta Pública de Venta (OPV) y aún mantiene el 20% de la compañía, que controla con otro de sus fundadores y también nuevo multimillonarios , Bobby Murphy.

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Snap, la empresa matriz de Snapchat, vale ya más de 28,000 millones de dólares. Es decir, casi diez veces por encima de la oferta de 3,000 millones de dólares que Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, le puso encima de la mesa en el 2013 y que Spiegel rechazó. "Existe muy poca gente en el mundo que pueda desarrollar un negocio como éste", explicó entonces el consejero delegado de Snap, que, como Zuckerberg, también dejó la universidad antes de graduarse .

La tecnológica no nació en un garaje, como Google o Amazon, sino en las aulas de Stanford, la universidad de Palo Alto (California) en la que su fundador estudiaba Diseño. Hijo de abogados de éxito, Spiegel planteó la aplicación como uno de sus proyectos de carrera y la llamó Picaboo. Su esencia era la publicación de fotos que se autodestruían rápidamente, una característica que sus compañeros de aula no entendieron del todo y que hoy le ha llevado al podio de las redes sociales.

En el 2011, Spiegel lanzó la empresa Snapchat aliado con Murphy con la misma filosofía de mensajes efímeros. Por el camino se quedó Reggie Brown, que les reclamó posteriormente 500 millones de dólares por considerar que la idea de la aplicación era suya, abriendo una pugna que recordó a la que mantuvo Zuckerberg con los gemelos Winklevoss. El pleito se resolvió en el 2014 por una cantidad que no fue desvelada.

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Desde el primer momento, Snapchat trató de mantener elementos diferenciadores y marcar distancias con las compañías más tradicionales de Silicon Valley. Entre algunas de sus peculiares características, destaca que la empresa no cuenta con una sede social de referencia, sino con oficinas que reparte en Venice Beah, el barrio de Los Ángeles que forma parte del polo tecnológico conocido como Silicon Beach.

Su estilo desenfadado le convirtió pronto en una de las aplicaciones favoritas de adolescentes y adultos jóvenes. Sus usuarios tienen entre 12 y 24 años, lo que supone uno de sus principales atractivos ante el inmenso negocio que presentan los anuncios a través del móvil.

Snapchat, cuyo logo es un fantasma, cuenta ya con 158 millones de usuarios y ha diversificado su negocio a servicios de pago y al negocio del hardware, tras el lanzamiento de unas gafas que permiten subir fotos en tiempo real a la red social. Su diversificación y rápido crecimiento han ayudado a la compañía disparar sus ingresos hasta los 404 millones de dólares, frente a los 59 millones de dólares del 2016.

Snap, sin embargo, acumula números rojos de 514 millones de dólares y sus gestores aseguraron en el folleto de la salida a Bolsa que no están seguros de si lograrán alcanzar la rentabilidad algún día.

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Este mensaje desafiante a los futuros inversores, muchos de los cuales aún no han olvidado el descalabro del pinchazo de la burbuja puntocom en el 2000, concuerda con la personalidad de Spiegel, del que muchos destacan su arrogancia. Según publicó Forbes, antes de la oferta de los 3,000 millones de dólares, Zuckerberg invitó a Spiegel a la sede de Facebook en Menlo Park para conocerse y el fundador de Snap le dijo que estaría feliz del encuentro... si Zuckerberg venía a verle a él.

Los emails que Spiegel no pudo borrar

"Estoy mortificado y avergonzado porque mis estúpidos correos dela hermandad se hayan hecho públicos. No tengo excusa. Lamento haberlos escrito y fui un idiota por haberlo hecho. De ninguna manera reflejan quién soy hoy en día ni mi opinión sobre las mujeres". Con estas palabras, Evan Spiegel trató de sellar el escándalo que provocó la filtración de varios correos electrónicos que escribió en su época de estudiante y que, ironías del destino, no existirían si hubiera utilizado entonces Snapchat. Los emails se caracterizaban por su contenido machista y homófobo, con referencias a las drogas y con comentarios muy ofensivos hacia las mujeres. La filtración,que se publicó en la publicación tecnológica Gawker, sentó como un jarro de agua fría a Spiegel, que se vio obligado a abandonarsu habitual ostracismo. Al CEO de Snap no le gusta salir en prensa,pero su noviazgo conla modelo australiana Miranda Kerr le convierte en asiduo del papel couché. Ambos compraron el año pasado una casa valorada en 12 millones de dólares.

erp