La colosal caída del precio del West Texas Intermediate, que se cotizó en menos de cero a futuro para los próximos dos meses, fue provocada porque, según analistas, han incrementado las dificultades para el almacenamiento de crudo en la zona de Cushing en Oklahoma, donde se guarda el WTI, situación que alerta ante la falta de infraestructura en México, que podría obligar a Petróleos Mexicanos (Pemex) a vender incluso más barato.

Y es que Pemex tiene una capacidad de almacenamiento de crudo de 11 millones de barriles para almacenamiento de hidrocarburos —el equivalente a 6.4 días de producción de crudo—, la cual se encuentra comprometida a la mitad gracias a que el país no ha dejado de vender aun en tiempos de precios bajos, explicó el 15 de abril pasado Octavio Romero Oropeza, director general de la estatal.

Sin embargo, los próximos días serán de precios bajos en los crudos de todas las calidades, lo que pone en desventaja a la mezcla mexicana compuesta en más de la mitad por crudo maya pesado, con lo que la falta de almacenamiento podría incluso tirar todavía más el precio de exportación.

En medio de un derrumbe generalizado, el precio de la mezcla mexicana cotizó el lunes pasado a -2.37 dólares por barril, pero la jornada de ayer tuvo una recuperación al cerrar en 7.12 dólares por barril, monto más de 80% inferior al que tenía al arranque del año.

La razón: con la pandemia que detiene la economía, hay tanta cantidad de petróleo sin usar que las compañías energéticas estadounidenses se han quedado sin espacio para almacenarlo. Y si no hay lugar para poner el petróleo, nadie quiere un contrato crudo que está por vencer.

Así que la política de almacenamiento mínimo impulsada por la administración anterior comienza a cobrar sentido, aunque ahora está a contrarreloj, dijo el analista del sector energético Ramsés Pech.

Además, buena parte de los contratos volumétricos vence en estos días y se busca renegociar nuevos para mayo y junio, con la certeza de que habrá menos producción esos meses y por tanto, el momento de reducir la demanda y tratar de equilibrar al punto de equilibrio entre la oferta y el costo, entre 22 y 30 dólares por barril para el WTI, lo que afecta también las expectativas de la mezcla mexicana, explicó.

Y es que las reservas de crudo en Cushing, el centro de almacenamiento clave de Estados Unidos y el punto de entrega del contrato del West Texas Intermediate, han aumentado 48%, a casi 55 millones de barriles desde finales de febrero. El centro tenía una capacidad de almacenamiento de trabajo de 76 millones al 30 de septiembre, según la Administración de Información Energética.

Para Gonzalo Monroy, analista del sector energético, es urgente que en México se revisen cuántos campos y pozos abandonados se tienen y que pudiera utilizarse para almacenar crudo, no sólo para resolver la necesidad nacional, sino incluso para rentar capacidad a empresas estadounidenses.

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