La pandemia del Covid-19 agudizó la crisis en la industria de la construcción en México y los proyectos de infraestructura del gobierno federal, que se han mantenido activos en plena crisis sanitaria, no amortiguaron el golpe.

El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) reportó que el valor de producción de las empresas constructoras durante abril, con cifras desestacionalizadas, registró un desplome del 32.1% en su comparación anual, la vigésima segunda al hilo, y en su variación mensual la caída fue del 19 por ciento.

En ambos casos se tocaron los niveles mínimos desde que se tiene registro del indicador, enero del 2007.

Durante el quinto mes del año, con actividades limitadas para el sector privado porque la construcción no se consideró actividad esencial, la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) arrojó que el personal ocupado total cayó el 19.4%, las horas trabajadas el 22.8% y las remuneraciones medias reales el 5.1%, respecto a abril del 2019.

“No hubo sorpresas y el escenario en el corto plazo no es positivo. Está claro que las cosas no se van a componer porque retomamos actividades este mes, pero lo más relevante es que en las diez semanas que estuvimos detenidos, las obras de la 4T siguieron (el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Corredor Transísmico) y eso no ayudó a evitar que la industria tuviera esas caídas dramáticas”, comentó el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Eduardo Ramírez.

Adicionalmente, la semana pasada se informó que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) rehabilitó en los últimos dos meses diversos hospitales del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Y en ese periodo, de acuerdo con el representante empresarial, se dejaron de crear unas 400,000 fuentes de empleo.

“Los números del Inegi, que también refieren que en los primeros cuatro meses del año el PIB del sector lleva una caída del 15.9%, nos deben llevar a la urgente instalación de mesas de discusión con el gobierno federal porque necesitamos sacar adelante al país todos juntos. Esos mensajes de que con sus obras prioritarias se recuperará la industria de la construcción no se ven reflejadas en el sector formal y eso se debe analizar seriamente”, agregó.

En nueva estimación sobre la actividad, Ramírez previó que, de acelerarse el gasto público, no registrarse un rebrote relevante en la pandemia y ponerse en marcha el T-MEC, la industria cerrará el 2020 con una caída del 7.5% y en el peor escenario será mayor al 16 por ciento.

Ayudas, urgentes: Forecastim

Con base en cifras originales, el valor de producción de las constructoras tuvo una caída el 31.8% en su comparación anual, en donde el sector de la edificación, a cargo del sector privado y que representa ya la mitad del total, tuvo un descenso del 30.3%, el de construcción de obras de ingeniería civil el 33.9% y los trabajos especializados para la construcción el 30.2 por ciento.

“Estamos viendo un momento de choque de oferta porque las firmas dejaron de producir, igual que pasará en mayo por la sana distancia. La baja era esperada a pesar de que antes de la crisis sanitaria de la industria mostraba signos de recuperación, no de crecimiento, sobre todo por el segmento de la vivienda. Ahora hay incertidumbre”, consideró el director de la consultora Forecastim, Ricardo Trejo.

Desde su perspectiva, para acelerar a la industria, es fundamental detonar ya la inversión pública en carreteras, trenes, carreteras y generar mecanismos de créditos para aliviar la insolvencia y falta de liquidez de las empresas que se han visto afectadas, sobre todo pymes, y evitar cierres y pérdidas de empleos en todo el país.

¿El sector privado ha solicitado apoyos desde hace varias semanas, en la construcción van tarde?.

No. Si el gobierno hubiera implementado mecanismos de ese tipo en abril y mayo, no habría mucho efecto porque toda la economía estaba parada. Ahora no es tarde, puede serlo si no se ajusta demasiado rápido y se deja pasar otro trimestre. Hablamos de créditos de financiamiento y reestructura de pasivos a través de la banca de desarrollo

Otro efecto negativo que se debe ir contemplando, según Ricardo Trejo, será el choque de demanda que se presentará en los siguientes meses por las complicaciones económicas de la potencial clientela del sector.

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