Especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León calificaron de regresivo y con efectos nocivos a la economía el impuesto de un peso por litro a bebidas saborizadas que se impuso en enero del 2014, además de que su efecto en el combate de la obesidad fue mínimo porque el mexicano dejó de beber en promedio solamente 15 mililitros de este producto por día, equivalente a una cucharadita o un sorbo.

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Durante la presentación del estudio "La industria de las bebidas no alcohólicas en México", elaborado por el Centro de Investigaciones Económicas de la UANL, el especialista Daniel Flores explicó que la reducción en el consumo de bebidas saborizadas a partir del impuesto y hasta finales de 2015 fue de solamente 3 por ciento.

"Esto es equivalente a 6.3 kilocalorías diarias por persona en una dieta de 3,024 kilocalorías en los mexicanos, cuando lo recomendado son 2,000 kilocalorías", detalló.

El especialista explicó que el consumo de refrescos es poco sensible a los cambios en precios y, por otro lado, no es la principal causa de obesidad en el país.

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El estudio se realizó con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares.

erp