El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) comenzó a ser procesado por las instituciones mexicanas para su eventual aprobación.

Desde el 26 de enero pasado, la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) recibió el documento de la cancillería mexicana con los 30 capítulos, que abarcan aspectos relacionados con el comercio de bienes, su facilitación, medidas sanitarias y fitosanitarias, así como obstáculos técnicos, según se describe en el portal electrónico de la dependencia federal.

El documento argumenta que los países firmantes –entre ellos, México– buscarán establecer un tratado regional que promueva la integración económica para liberalizar el comercio y la inversión; contribuir al crecimiento económico; generar beneficios sociales; crear nuevas oportunidades para trabajadores y negocios; contribuir a elevar los estándares de vida; beneficiar a los consumidores; reducir la pobreza, y promover el crecimiento sostenible.

La Cofemer aduce que uno de sus objetivos al revisar la documentación es mejorar los impactos que la regulación genera en la economía nacional, o bien los efectos sustanciales sobre algún sector específico.

Es decir, lo que se busca es que las regulaciones, en efecto, promuevan el funcionamiento eficiente de los mercados, o bien, eviten daños inminentes o atenúen o eliminen daños existentes a la salud o bienestar de la población, a la salud animal y vegetal, al medio ambiente, a los recursos naturales o a la economía, al menor costo social posible , detalla la comisión. Cabe destacar que el TPP deberá ser ratificado por el Senado de la República.

En tanto, la Secretaría de Economía ha informado que el TPP será firmado por representantes de los 12 países miembros el próximo 4 de febrero en Auckland, Nueva Zelanda.

La Secretaría de Economía ha explicado que el TPP cuenta con cinco características que incluyen acceso a mercados de manera sustancial; enfoque regional que facilita el desarrollo de la producción y cadenas de suministro, además de un planteamiento de nuevos desafíos comerciales promoviendo la innovación, la productividad y la competitividad.

Asimismo, fomenta el comercio incluyente, en el que se incorporan nuevos elementos para asegurar que las empresas de cualquier tamaño, particularmente las pymes, accedan a los beneficios del libre comercio; así como la integración regional, que busca potenciar el encadenamiento productivo en la región Asia-Pacífico para que, eventualmente, otras economías se sumen.

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