Brasil lanzó un ultimátum a México este fin de semana- en el que pide reducir las exportaciones de vehículos a través de cuotas a poco menos de la mitad de lo registrado durante el 2011; a lo que de inmediato el gobierno mexicano reviró al acusar que son actitudes para frenar el Acuerdo de Complementación Estratégico (ACE) 55 y en contra de los compromisos de comercio internacional, aunque está dispuesto a apoyar a su socio.

A través de una misiva enviada el jueves pasado, Brasil pidió a México revisar los parámetros de cuotas de exportación de vehículos ligeros, las reglas de origen y el comercio de vehículos pesados.

Demandó una cuota de 65,000 vehículos como límite con un valor de aproximadamente 1,400 millones de dólares en un periodo de tres años; además de modificar el contenido nacional de las exportaciones de éstos de 30 a 45% en cuatro años.

Estamos dispuestos a considerar el establecimiento de un límite a nuestras exportaciones bajo el ACE 55, a partir del nivel registrado en el 2011, más un porcentaje que negociaríamos en nuestra próxima reunión.

Ello permitiría sentar las bases para evitar un incremento súbito en las exportaciones que pudiera causar un daño considerable a la industria de la otra parte , reaccionó el gobierno mexicano en una carta al ministro de Estado de Relaciones Exteriores de Brasil, Fernando Damata Pimentel.

México estaría dispuesto a limitar las exportaciones sobre la base de los 147,000 vehículos que se enviaron a Brasil en el 2011, equivalentes a 2,400 millones de dólares.

INDUSTRIA, EN DESACUERDO

Al respecto, la industria automotriz en México reaccionó en desacuerdo con la postura brasileña de fijar topes al comercio entre ambas partes, porque existe el riesgo de perder competencia.

Salvador Saavedra, vicepresidente del sector automotriz de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), dijo a El Economista que una alternativa es que el gobierno mexicano aplique normatividad al mercado de importación de autos usados procedentes de EU para permitir que el mercado interno crezca y con ello se aumente la demanda de vehículos procedentes de Brasil.

Incluso, el industrial indicó que dicha medida le permitiría al mercado mexicano de vehículos nuevos crecer 20% (tan sólo el año pasado se vendieron poco más de 905,000 vehículos en el país).

Mencionó que las negociaciones del estira y afloja seguirán por el resto de tres semanas, las autoridades de Brasil y México seguirán reaccionando posiblemente a través de misivas y los industriales en el cuarto llamado de junto pugnando por no bajar las exportaciones hasta casi la mitad.

El industrial mexicano expresó que el contenido nacional de componentes en los vehículos podría incrementarse, pero no como lo demanda el país sudamericano, porque la regla mexicana nació con base en lo establecido por Estados Unidos.

lgonzalez@eleconomista.com.mx