Al 50% de los profesionales involucrados con la industria de medios de comunicación, entre reporteros, editores, analistas y agentes de marketing, les resulta complicado identificar noticias falsas, las llamadas “fake news”, por no sentirse capacitados para ese trabajo.

Esta noticia la desveló una investigación de la agencia de consultoría AB Estudio de Comunicación, que encuestó a 500 profesionales de esa industria en su informe de este año, frente a otro realizado en 2019 con 300 personas del sector.

El desconocimiento sobre la veracidad o falsedad de una información determinada implica riesgos para la salud, seguridad e integridad de las personas, y además afecta los estados de ánimo de grupos vulnerables y también resta capacidad a los individuos para tomar decisiones adecuadas con base en la información que recibe; por ejemplo, respecto a la pandemia de coronavirus.

Según este informe, una de cada cuatro empresas ha sufrido ataques a su reputación relacionados con fake news. En tanto, los entrevistados dijeron que una de cada tres organizaciones públicas y privadas ha sido afectada en alguna manera por fake news relacionadas con la pandemia de Covid-19.

En 2019, un 69.2% de los profesionales de la comunicación y el marketing aseguraron sentirse medianamente capacitados para identificar las fake news. Ese porcentaje descendió significativamente a 50.3% este año.

“Es preocupante que un número creciente de comunicadores organizacionales consideren que no están capacitados para identificar noticias falsas, las cuales están consideradas como un riesgo para la reputación de empresas e instituciones, que caen en la indefensión ante la falta de regulación e impunidad de quienes las difunden”, escribió AB Estudio de Comunicación en una nota de prensa.

Los especialistas de la comunicación y el marketing que participaron en el estudio consideraron que cada día es más probable que las noticias falsas se viralicen a través de las redes sociales. Dijeron que, por regla general, las fake news tienen un carácter intencional, pues un 79.7% de ellos consideraron que son ataques que buscan perjudicar deliberadamente la imagen y la reputación de personas u organizaciones.

Un 55% de los 500 entrevistados consideraron que existe una intencionalidad clara de lucro. Es decir, que quienes están detrás de los ataques de fake news lo hacen bajo el entendido de que obtendrán un beneficio al desinformar a la población.

Este año, un 68% de los gestores de comunicación indicaron que una de las fuerzas detrás de las fake news tiene que ver con un factor lúdico y mal intencionado entre usuarios que buscan llamar la atención, convirtiendo a las redes sociales en un motor de diversión sin medir consecuencias y escudándose con gran irresponsabilidad en el anonimato, en muchas ocasiones para generar dinero, usando las fake news como “gancho” para portales de click bait, aquellos titulares sensacionalistas que buscan atraer tráfico a blogs y sitios web que comercializan publicidad.

Sobre las mayores afectaciones que una persona u organización puede padecer, los expertos consideraron que los riesgos son elevados, pues este año 78.2% aseveraron que se registran daños de reputación. Otro 60.4% consideró que hay un riesgo elevado de linchamiento mediático.

El 30% de los participantes dijo que una crisis de fake news padecida por una empresa podría derivar en una afectación económica.

Se estima además que tres de cada diez organizaciones aún no cuentan con protocolos para la gestión de crisis por este efecto.

“El fenómeno de las fake news tiende a intensificarse en la proporción en que Internet siga creciendo como fuente de información y esto es relevante, porque los medios en el ciberespacio son mucho más proclives a ganar relevancia a través de notas falsas, lo que resulta preocupante para las empresas, pues un ataque en este sentido puede surgir en cualquier momento y las consecuencias pueden ser aciagas, de ahí la importancia que las organizaciones cuenten con protocolos y estrategias para abordarlas”, dijo Manuel Alonso Coratella, director de AB Estudio de Comunicación.