El saldo comercial entre las exportaciones de crudo y las importaciones de productos petroleros al cierre del tercer trimestre del año fue negativo por 16,323 millones de dólares, luego de que se importaron 39,646 millones de dólares en gasolinas y otros productos que, en algunos casos, como la gasolina, el diesel, el combustóleo y la turbosina, casi igualaron o incluso, superaron en valor a las importaciones de todo el 2017.

Con ello, reportó el Banco de México en la Balanza de Productos Petroleros de enero a septiembre, este déficit entre las ventas y las compras petroleras al exterior del país se agudizó 23% en comparación con el mismo periodo del 2017 y se perfila a cerrar en un nivel récord.

Por segundo año consecutivo, el saldo de la balanza petrolera es, además, la causa del déficit global de la balanza comercial mexicana, pues la balanza no petrolera registra un superávit de más de 6,100 millones de dólares al tercer trimestre, monto 50% mayor al superávit del 2017.

Si bien, el precio del petróleo -que en lo que va del año ha superado los 61 dólares por barril en contraste con los 47 dólares que promedió el año pasado- logró que el valor de las exportaciones de productos petroleros aumentara 43% ubicándose en 23,322 millones de dólares, el saldo se mantuvo negativo por tercer año consecutivo en este periodo, gracias al incremento en el valor de las importaciones de productos. En comparación con el primer año de esta administración, el deterioro es de más de 23,828 millones de dólares, ya que de enero a septiembre del 2013 todavía se reportaba un superávit petrolero de 5,519 millones de dólares.

En los primeros tres trimestres del año, las importaciones de productos petroleros alcanzaron su máximo para este periodo, ubicándose en 39,646 millones de dólares, con un incremento anual de 34 por ciento. En comparación con el monto observado durante los 12 meses del 2017, este valor es inferior sólo por 2,364 millones de dólares.

Del total del valor de las importaciones, 35% corresponde a las gasolinas automotrices, cuyo monto ascendió a 14,064 millones de dólares entre enero y septiembre, con un incremento de 40% o 4,019 millones de dólares en un año.

Cabe destacar que el valor de estas importaciones es el mayor del sexenio y con ello de la historia de compras externas de gasolinas en el país, superior incluso a los 12,800 millones de dólares que se reportaron en los primeros tres cuartos del 2013, cuando el precio de las gasolinas impulsado por los altos precios del petróleo era 61% superior. El valor de las importaciones de gas natural también se ubica en sus máximos históricos, ascendiendo a 5,352 millones de dólares en los primeros nueve meses del año. Este monto representa un incremento de 23% en relación con el mismo lapso del año pasado, pero se ha incrementado en nada menos que 82%, que son 2,420 millones de dólares adicionales, en comparación con el primer año de esta administración.

POR ENCIMA DE TODO EL 2017

El mayor incremento porcentual del valor de las importaciones de productos derivados del petróleo corresponde a la turbosina, que entre enero y septiembre del 2017 y el mismo lapso de este año aumentó 76%, para ubicarse en 1,318 millones de dólares. Gracias a la reducción en la capacidad de proceso de crudo de Petróleos Mexicanos (Pemex) que ha bajado la elaboración de algunos productos dejando el abasto de la demanda prácticamente mediante importaciones, el valor de las importaciones de turbosina creció 13 veces este sexenio, ya que entre enero y septiembre del 2013 se importaban únicamente 100 millones de dólares.

Con esto, el valor de las importaciones de turbosina superó en los primeros nueve meses del año en 208 millones de dólares al monto acumulado de todo el 2017.

De forma similar, las compras de diesel enero y septiembre superaron en 442 millones de dólares al valor de estas importaciones durante todo el año pasado. Con ello, se ubicaron en 7,046 millones de dólares en los primeros tres trimestres del 2018, representando 18% del valor de las importaciones de derivados del petróleo del país. A pesar de la política anunciada de conversión de centrales de generación térmica de combustóleo a gas, la demanda de electricidad en lo que va del año orilló a mantener los altos volúmenes de uso de combustóleo, cuyas importaciones costaron 738 millones de dólares, superando en 12 millones de dólares al monto acumulado de todo el 2017.

Finalmente, el valor de las compras de gas licuado de petróleo (LP) aumentó 34% en un año, ubicándose en 1,949 millones de dólares.