En México más de la mitad de los trabajadores (57%) se encuentra laborando dentro del sector informal. Este sector concentra a los ocupados que trabajan bajo condiciones vulnerables que no le garantizan sus derechos laborales (vacaciones, aguinaldo o acceso a instituciones de salud) y es en éste mismo donde se produjeron 23 de cada 100 pesos del PIB de México.

La informalidad en el país incluye a todo trabajador que se encuentre laborando en micronegocios que no cuentan con los registros legales para operar, a los trabajadores domésticos, a los trabajadores de la agricultura, comerciantes o cualquier empleado que no esté protegido en términos laborales, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El nivel de contribución del trabajo informal al PIB total se ha mantenido estable desde el 2015, siguiendo las cifras del Inegi, en ese año la aportación fue de 22.8%, para 2016 cayó a 22.6% y en 2017 se recuperó ligeramente a 22.7 por ciento.

Los comerciantes minoristas son los trabajadores que más aportan a la economía informal: 24 de cada 100 pesos (23.7%) son generados por esta actividad. Otros sectores que contribuyen a la economía informal son la construcción (15.4%), las industrias manufactureras (12.7%), las actividades agropecuarias (12.6%), el comercio al por mayor (7.2%), los servicios de transporte, correos y almacenamiento (5.7%), servicios diversos (5.7%) y los servicios turísticos (3.6 por ciento). El 13.4% restante es producido por trabajadores informales de otros sectores.

¿Quiénes están en el sector informal?

La informalidad laboral constituye uno de los principales problemas en el país. Aunque en los años más recientes se han logrado tasas bajas de desempleo (por debajo del 3.5% de la población mayor de 15 años), la informalidad no ha logrado reducirse y la creación de empleos formales sigue estancada, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.

El grupo poblacional que compone mayoritariamente el sector informal son los adultos jóvenes. Cuatro de cada 10 trabajadores en estas condiciones tienen entre 25 y 44 años. Con menor representación están los empleados informales de 45 a 64 años (3 de cada 10), los de entre 12 y 24 años (2 de cada 10) y los mayores de 65 años (1 de cada 10).

Otra de las peculiaridades del sector informal es que el 60% de los trabajadores que lo componen presentan niveles de educación mayores a la media nacional (9 años). El 36% tiene la secundaria terminada y 24% tiene educación media superior y superior, según cifras de la ENOE.

Además de las condiciones vulnerables que surgen de la propia naturaleza de las unidades económicas informales, más de la mitad (57%) de los trabajadores de este sector perciben como máximo dos salarios mínimos, equivalentes a 5,300 pesos mensuales.

Empleo, prioridad para el nuevo gobierno

La Secretaría de Trabajo y Previsión Social es una de las ganadoras en términos de presupuesto; uno de los ejes prioritarios del nuevo gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador. No sólo por el incremento en el monto que recibirá sino por los programas en materia laboral, el más importante de ellos “Jóvenes Construyendo el Futuro”.

El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, entregó resultados en los que sólo 7 dependencias tendrán incrementos en su presupuesto, una de ellas, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

La dependencia a cargo de Luisa María Alcalde gozará de un aumento de 932% en comparación con el recibido para el 2018, que pasará de recursos que ascienden a 4,192 millones de pesos a 43,269 millones de pesos. Este es el incremento más pronunciado sólo por debajo del que recibirá la Secretaría de Energía (961 por ciento).

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