La realidad político-social y económica de México para cuando organice su Mundial en 2026 será enteramente diferente a cuando fue elegido uno de los tres países sede del XXIII campeonato de la FIFA y el diagnóstico es el mismo en lo que respecta a la tecnología y maneras de comunicación o consumo de contenidos.

Dentro de ocho años es muy probable que la tecnología de comunicación 5G, de la que hoy apenas se empieza a hablar y a conocerse algunos despliegues en Qatar con miras al Mundial de 2022, estará en una etapa de maduración por el mundo, porque industria y órganos rectores del sector deberán fijar antes un estándar común y echar mano de otras bandas radioeléctricas para sacarle mejor provecho a este nuevo desarrollo que no sólo puede potenciar las comunicaciones móviles, sino las fijas también; llevándolas todavía más lejos con su cobertura.

Para 2026 la comunicación máquina hombre y máquina-máquina será más visible para el consumidor gracias al Internet de las Cosas (IoT), apoyada esta en big data y con importantes despliegues de infraestructura como fibra óptica y otro tipo de antenas. Será el año en que Telmex, la empresa centenaria en telecom de México, inicie un nuevo periodo con su título de concesión, hasta el 2056.

Y habrá transcurrido casi una década de que AT&T compró a Time Warner, un hecho que redefinió los modos de consumo. Sin caer en el desatino, es posible que la revolución digital y las consolidaciones en el mercado entre empresas del entretenimiento con las telecomunicaciones que desató esta fusión en particular termine por alcanzar a México, tal como planteó el regulador IFT al aprobar esta operación en 2017.

Creer que para ese año se estará discutiendo todo lo relacionado al “6G” es fantasear. Sin embargo, el pensador José Otero, reconocido en la industria latinoamericana de telecomunicaciones, recuerda en su blog personal que los desarrollos tecnológicos y los mundiales de futbol han sido pretexto para mostrar liderazgo de los países anfitriones de la FIFA; así lo intentaron Brasil con el 4G en 2014 y Corea-Japón con el 3G en 2002.

Organizar un Mundial de futbol cuesta mucho dinero; se necesitan cuartos de hotel, carreteras, aeropuertos y estadios de primer nivel y también buenos servicios de telecomunicaciones. Brasil, según sea la fuente, invirtió un estimado 13,000 millones de dólares y la FIFA consiguió 2,300 millones de dólares de esa edición mundialista. Y esa cantidad es muy similar a lo que invierte al año toda la industria telecom del país, que con estos tres proyectos que serán una realidad en ocho años México llegará más óptimo al Mundial de 2026.

Altán Redes y su Red Compartida

La Red Compartida de servicios móviles mayoristas es un hijo de la reforma de telecomunicaciones. Nació como proyecto público-privado y su objetivo está escrito en la Constitución en lo que refiere a plazos fijos de cumplimiento de metas.

El ganador de este proyecto es el consorcio Altán Redes, que prometió una cobertura del 30% del territorio para el 31 de marzo del 2018 y 25% de los Pueblos Mágicos; otra más del 50% del territorio para el año 2021 y el 50% de los Pueblos Mágicos. Una cobertura del 70% de la población par el cuarto aniversario del contrato; del 85% de la población al quinto aniversario y todos los Pueblos Mágicos cubiertos. Y por último, el 92.2% del territorio habitado al séptimo aniversario de la firma del contrato de asociación público-privado, apenas antes del 2026.

La Red Compartida crea servicios de telecomunicaciones como Internet y telefonía, que pueden adquirirlos terceras empresas para revenderlos al consumidor final y así generar mayor calidad y competencia en el mercado. Esta red nació el 31 de marzo de 2018 con un contrato firmado con Islim Telco, su primer cliente.

La Red Troncal de Telecomm

El proyecto de la Red Troncal fue encargado en su ejecución a Telecomunicaciones de México (Telecomm). La intención del Estado es crear una nueva oferta de infraestructura fija basada en fibra óptica con la que terceras empresas puedan complementar ofertas o expandir cobertura y llegar hasta el hogar del usuario con, por ejemplo, servicios empaquetados.

Este es uno de los planes del actual sexenio que no lograron concretarse en el mismo. Telecomm concluyó el 25 de mayo pasado un proceso de consulta pública sobre el proyecto de bases de licitación y el contrato de asociación pública privada (APP). De momento ha dejado claro que los interesados tendrán que presentar una garantía de seriedad de 200 millones de pesos y que Vace Investment Advisors SC será el asesor que estructurará y promoverá el concurso de licitación en los mercados.

Si todo sale en tiempo con la Red Troncal con el siguiente sexenio, estará lista para hacer sinergias con la Red Compartida y otras empresas antes del Mundial de México.

AT&T y los 400 millones

Al llegar a México entre 2014 y 2015 con una inversión de más de 7,300 millones de dólares para comprar a Iusacell-Unefon-Nextel y para desarrollar una red 4G de cobertura en todo el territorio mexicano habitado, AT&T prometió que pasado el 2018 habría configurado una red móvil de cobertura continental sobre América del Norte, que se traduciría en eficiencias de operación financiera y técnica y mejores precios y calidad de servicios para el usuario, aunque eso signifique que tendrá que batallar con el bajo poder adquisitivo de los mexicanos para reportar ganancias.

AT&T informó que a julio 2017 su red 4G ya rebasaba un alcance de 85 millones de ínvidos en el país, por lo que cumplirá su meta de 100 millones de personas al fin de 2018.

La empresa, una de las más longevas de su sector en el mundo y tras meter un gol a su competencia con la compra de Time Warner, advierte que el futuro para el consumo y la conectividad después de Rusia 2018 y de cara al 2026 será todo distinto a como se pensaba anteriormente y en voz de su presidente, Kelly King, afirma que “la conectividad, como el fútbol, está cambiando el juego y acercando a familias y amigos”.