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La mejor forma de clonar el éxito
Ferenz Feher pasó de ser un empleado de mostrador a convertirse en uno de los más reconocidos consultores en franquicias, descubre cómo lo logró.
Hace 20 años Ferenz Feher nunca imaginó que sería hoy uno de los grandes impulsores del negocio de las franquicias en México al alcanzar la creación de más de 500 marcas. En ese entonces no había más de 10.
Al terminar la preparatoria abandonó por un año la escuela porque "era pésimo para el estudio", insiste "pésimo, pésimo", pero ahora con gusto muestra el borrador de lo que será su cuarto libro de franquicias, lo único que le despertó la pasión porque dice que es la mejor manera de "clonar el éxito".
Orgulloso dice haber sido el iniciador de la materia de Desarrollo de Sistemas de Franquicias en el Tec de Monterrey, con un plan que la institución replicó en todos los planteles.
Ferenz es director general de la consultoría especializada en franquicias Feher & Feher, que después de haber iniciado el 15 de abril del año 2002 sin un solo cliente en sus oficinas de Polanco y con el dinero apenas suficiente para la renta, hoy ha creado 350 marcas, sin contar las más de 200 que comenzó en anteriores despachos de un universo de 860 marcas.
¿Suerte?
Luego de ser prácticamente el radiotécnico en el aún existente pequeño negocio de su padre en la calle de República de El Salvador, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, un ofrecimiento para trabajar en el mostrador de una de las únicas tres tiendas en ese entonces de Steren (Distrito Federal, Monterrey y Guadalajara) le cambió la vida.
Recuerda que en ese entonces en México había marcas de franquicias que "se contaban con los dedos de las manos", entre ellas Holanda, Howard Johnson y Dormimundo, entonces, un amigo de la familia, entonces dueño de la única tienda de Steren, lo invitó a trabajar.
Aunque Ferenz para ese momento estudiaba en el Tec de Monterrey y a fuerza de ayudar en el negocio de su padre había ya pensado en expandirlo, el rumbo de su vida cambió al aceptar el empleo en el mostrador de Steren.
Las condiciones eran diferentes, ya no era el hijo del dueño, entonces ya era empleado con un salario.
"Yo no sabía lo que quería. Realmente cuando uno está terminando la carrera tal vez tiene otras cosas en la cabeza, pero siempre admiré esa empresa, siempre se me hizo una empresa seria, interesante, con gente muy capaz al mando y valdría la pena explorar y atreverse".
Y resume que así, lo que empezó en su vida en Steren en mostradores acabó ocho años después como director de franquicias y 35 unidades vendidas en el país.
¿Suerte?, "no, la suerte es sólo la suma de circunstancias y conocimiento".
Aprovechar las oportunidades
"En los primeros meses estuve en mostradores vendiendo porque ni los dueños sabían exactamente hacia dónde direccionarme. En esa etapa a uno de ellos se le ocurrió franquiciar el negocio.
Fue así, como por instrucciones de ellos me fui a una reunión de franquicias que hubo en el Hotel Sheraton de la ciudad con pequeños expositores americanos y ahí es en donde me empiezan a llamar la atención las franquicias".
Ferenz lleva la propuesta a Steren para franquiciar, la cual es aprobada y así empiezan los trabajos ya con él como director de Franquicias.
"Fue así como pasé de ser franquiciante a franquiciatario y empecé a entender la otra cara de la moneda".
El tiempo transcurrió y su vida personal también tomó forma.
decidió casarse, pero al ver que el departamento de sus sueños conyugales no estaba a su alcance, decidió adquirir una nueva franquicia y así compró Steren en Acapulco, Guerrero.
De esta forma logró rentar un lugar para vivir en una zona residencial de la Ciudad de México.
Pero una nueva oportunidad se presentó en su vida. Una de muy difícil decisión. Un despacho de abogados que en el mercado apenas iniciaba con la oferta de consultoría en franquicias lo invitó a participar con él. Pero había un inconveniente: le pagaban "mucho menos".
Nuevos retos
"Cuando ya no sientes cosquillitas en el estómago con lo que haces es signo de que debes de cambiar y así me sucedió con Steren", de donde decidió emigrar a la consultoría.
Para entonces ya era considerado como un talento en la materia dentro del mercado. Soy hasta la fecha el único en el mercado que tiene la experiencia de ser franquiciante, franquiciatario y consultor.
En el año 2001 Ferenz decide emigrar de ese despacho, una vez que había logrado atraer y transformar a 200 negocios en franquicias.
Fue cuando ya no sentía de nuevo esas cosquillas en el estómago y supe que tenía que hacer algo nuevo"
En esta ocasión fue su propio negocio: la consultoría en franquicias Feher & Feher, cuyo Business Plan, que conserva en un archivero, se hizo en un cuaderno Scribe tamaño profesional color naranja que guarda y muestra cariñosamente. "Todo empezó como yo me lo imaginaba porque no había mucha experiencia en el mercado".
Ahí está el testigo de que el dinero era poco. Los objetivos alcanzados están marcados con color verde y aquellos no marcados fue lo que más trabajo costó conseguir y no tuvo solución inmediata como es el caso de un simple fax y una página de Internet. "No lo hice porque no tenía dinero".
Recuerda incluso que entre los puntos del plan de negocios se contemplaba la contratación de una tarjeta corporativa: "no me la dieron porque no tenía yo historial crediticio".
Hoy la historia no es igual, Ferenz Feher, después de pasar por la presidencia de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), a sus cortos 40 años de edad, ya es reconocido como uno de los especialistas más cotizados y su consultoría pasó de tres a 40 empleados.
Las franquicias para Ferenz son la forma constante de sentir esas "cosquillitas en el estómago" porque "ves muchas cosas, primero estas viendo colchones, luego carnicerías, luego restaurantes, otro y otro. Las franquicias para mí son una forma de multiplicar éxitos.