La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) dejó sin cambios la tasa de interés en un rango de 1.50 a 1.75%, y prevé que la actividad económica de aquel país moderará su crecimiento en el 2020 en un ambiente de bajo desempleo.

En el último anuncio monetario del año, 13 de los 17 banqueros centrales que integran al Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) refirieron que no esperan cambios en la tasa de aquí al 2021, mientras el resto anticipan que sólo votarían a favor de un alza de tasas en el 2021. Esta información está contenida en los llamados dot plots, que son las respuestas a una encuesta interna de los miembros del FOMC que responden en cuatro de las ocho reuniones monetarias del año.

Éste es el segundo anuncio del 2019 donde la decisión monetaria es tomada por unanimidad, tras el encuentro del 30 de abril y 1 de mayo.

En la última conferencia de prensa del año, Jerome Powell, presidente de la Fed, precisó que “la política monetaria está bien orientada para servir a los estadounidenses apoyando a dar continuidad al crecimiento económico, un sólido mercado laboral y la inflación cerca de la meta de 2 por ciento”.

Su dicho fue interpretado por estrategas del banco de inversión Natixis, como una respuesta a las presiones públicas del presidente de Estados Unidos hacia la Fed, que buscan acelerar su recorte de tasas.

En el comunicado del anuncio, precisaron que seguirán vigilando “el desarrollo global” para decidir el futuro de las tasas. Señalaron como guía de decisiones futuras las “presiones inflacionarias contenidas, como un reflejo de la preocupación por el ritmo de incremento de los precios que no han llegado a su objetivo”.

Posición monetaria congruente

Powell destacó en la conferencia que el FOMC considera que los recortes en la tasa aplicados en el transcurso del año colocan a la economía de aquel país en una posición más estable para enfrentar los embates que puedan presentarse y que por ahora ven solidez en el desempeño de la economía y una inflación en el objetivo simétrico.

Mientras ese escenario no se altere, no habría razón para reaccionar de otra forma, comentó el banquero central. Pero reiteró, como en el anuncio anterior, que “si la economía se debilita más, estamos preparados para dar una respuesta más contundente”.

Al iniciar el año, la tasa se encontraba entre 2.25 y 2.50%; en julio, la recortaron entre 2 y 2.25%; en septiembre la bajaron a un nivel entre 1.75 y 2%, y la última rebaja en octubre que dejó la tasa donde se encuentra, entre 1.5 y 1.75 por ciento. Recortes que marcaron un giro en la política que mantuvo por casi una década.

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