Las agencias calificadoras Standard & Poor’s (S&P) y Moody’s bajaron el viernes la nota de la deuda de Turquía, acusando el debilitamiento de la moneda turca.

S&P rebajó la nota de “BB-” a “B+”, acompañada de una perspectiva Estable, que la coloca en la categoría de inversiones consideradas muy especulativas, informó la agencia. Proyectó que el país caerá en recesión el próximo año.

Moody’s la bajó de “Ba3” a “Ba2”, citando el debilitamiento de la lira, la “creciente preocupación” por la independencia del banco central y “la ausencia de un plan claro y creíble” para atender las causas de los problemas financieros.

S&P también nombró el debilitamiento de la lira en las últimas dos semanas, altos niveles de deuda y una economía recalentada entre las razones de decisión.

La moneda turca ha sido golpeada por la presión en medio de la disputa con Estados Unidos, incluyendo la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles al acero y el aluminio turcos.

“La rebaja refleja nuestra expectativa de que la volatilidad extrema de la lira turca y los drásticos ajustes a la balanza de pagos proyectados socavarán la economía turca”, indicó S&P en un comunicado.

“Proyectamos una recesión el próximo año”, añadió la agencia, que calculó que la inflación llegará a 22% en los próximos cuatro meses.

Erdogan, Desafiante

Un día después de que las agencias de calificación bajaron la nota de Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan dijo que desafiará a quienes “juegan” con la economía.

“Hoy, algunas personas están intentando amenazarnos a través de la economía, a través de las tasas de interés, las divisas, las inversiones y la inflación”, expuso Erdogan ante el Congreso de su gobernante Partido AK. “Les decimos: ‘Hemos visto sus juegos y los estamos desafiando’”, agregó.

Alemania hace recomendación

Por otro lado, el gobierno alemán recomendó al Ejecutivo turco aceptar un programa de ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar la lira turca, publicó Der Spiegel el fin de semana.

Según el semanario, el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, mantuvo una conversación telefónica al respecto con su homólogo turco, Berat Albayrak, el jueves, en la que le animó a reconsiderar el rechazo a un posible rescate.

Albayrak, por su parte, se mostró reticente e informó a Scholz de que esta semana llevará a cabo una gira por los países del golfo para solicitar ayuda económica a gobiernos afines, al tiempo que expresó su esperanza en que también Rusia se muestre dispuesta ofrecer apoyo a Turquía.

En tanto, el FMI aboga por un alza drástica de las tasas de interés en Turquía, urgentemente necesaria para poner fin a la fuga de capitales y estabilizar la lira turca, y además por un recorte del gasto público.

Según expertos del FMI, un programa de ayudas para Turquía requería poner a disposición, según el diseño, entre 30,000 millones y 70,000 millones de dólares.

Hasta finales del año, Estado y acreedores privados en Turquía deben llevar a cabo una reestructuración de la deuda por valor de 230,000 millones de euros, lo que corresponde a más de una cuarta parte del Producto Interno Bruto del país.