La recuperación de la economía mexicana, del valor nominal del PIB a niveles pre pandemia y de su capacidad para generar las condiciones productivas que tenía al cierre del 2019, tomará hasta cinco años, estimaron estrategas de bancos distintos bancos de inversión.

Si a este panorama, se agrega la poca ayuda fiscal y la desconfianza del consumidor, que pondera sus decisiones en un entorno laboral incierto, bajo un contexto de convivencia con el virus mientras no existe vacuna y tratamiento, la recuperación a niveles pre crisis se va hasta fines del sexenio, concuerdan el economista en jefe para América Latina en Credit Suisse, Alonso Cervera y el economista en jefe para México y Colombia, Joel Virgen de BNP Paribas.

El analista en Ducker Frontier, Alejandro Valerio argumentó que “la poca ayuda fiscal que recibieron las pequeñas y medianas empresas y los trabajadores, ha generado un choque persistente en la actividad productiva, una destrucción profunda de empleo formal e informal y una herida en la confianza del consumidor, que será difícil de revertir”.

Con él concuerda el economista senior de Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, quien detalla que “la resistencia a apoyar fiscalmente a la economía ha generado un choque persistente” que llevó al cierre de empresas y desempleo que ya afectó los ingresos tributarios.

“Se ha agravado la contracción económica, pues aún contando con suficientes medios (líneas de crédito abiertas en organismos internacionales), ha preferido apegarse a sus objetivos fiscales mientras la economía va en caída libre”.

Apoyos, diferenciador

Los economistas de Credit Suisse y BNP Paribás explicaron que los apoyos fiscales han sido la diferencia en la profundidad del desplome respecto de economías como Estados Unidos y Alemania.

“Se repartieron cheques a los americanos que eran más grandes que lo que ganaban. Fue lo que ayudó al consumidor a gastar más, evitó el quiebre de más empresas y ha ayudado a que los negocios mantengan parte de su plantilla laboral”, refirió Alonso Cervera.

La ausencia de la vacuna y la lejanía de una aplicación generalizada, agregan incertidumbre tremenda en las decisiones de consumo e inversión, advirtió Joel Virgen.

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