Ante el incremento de la esperanza de vida y un aumento de la población de la tercera edad, es necesario que se creen esquemas que garanticen una pensión universal en Latinoamérica, recomendó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“La región debe aspirar a consolidar sistemas de pensiones de cobertura universal en el marco de un pacto social para el desarrollo sostenible y la igualdad de género”, expone en su estudio Panorama Social de América Latina 2017.

Indicó que América Latina sigue caracterizándose por la limitada y segmentada cobertura de los sistemas de pensiones, la escasez y la desigualdad de las prestaciones—especialmente desde una perspectiva de género— y por preocupaciones vinculadas con su sostenibilidad.

“La universalidad debe apuntar a la garantía de protección y titularidad de derechos que las reformas deberían resguardar, pues la seguridad y la protección social constituyen un derecho de ciudadanía y deben brindar cobertura frente a las diversas contingencias”.

Detalla que una manera de implementar esta opción es a través de una reforma paramétrica, la cual promueva cambios en los parámetros del sistema de pensiones como la edad de retiro, las aportaciones y las tasas de remplazo, pero  sin cambiar la estructura del modelo existente.

“Las modificaciones paramétricas propuestas suelen aplicarse sólo a los nuevos integrantes del sistema; por tanto, no afectan a los actuales participantes o a las personas mayores de determinada edad fijada en la ley, para evitar cambiar las condiciones de acceso y los beneficios de quienes están por jubilarse”, destaca.

PAÍSES PRUEBA

La Cepal refiere que entre el 2008 y el 2017 se realizaron reformas paramétricas en los sistemas de pensiones de 14 países latinoamericanos como Colombia (2009), donde se reformó el sistema de capitalización individual mediante la introducción de multifondos que permite ampliar su cobertura pensionaria.

Asimismo, menciona el caso de Perú (2016), donde se creó una nueva modalidad de pensión en el sistema de capitalización individual, que permite a los beneficiarios acceder de una vez a casi la totalidad de los fondos de pensiones ahorrados.

En Uruguay (2008) se disminuyeron los requisitos para acceder a los beneficios del sistema público, asegurando una cobertura adecuada del sistema de pensiones y manteniendo los avances del sistema de protección social.

Mientras que en Guatemala (2010), se aumentó la edad de retiro y los años de cotización necesarios para acceder al beneficio, y en Nicaragua (2013) se incrementó la tasa de cotización patronal y se mejoraron los beneficios de los más vulnerables.

“Para reforzar los sistemas de pensiones se requieren medidas explícitas que aborden las desigualdades de género, promoviendo la solidaridad entre hombres y mujeres y erradicando medidas abiertamente discriminatorias como las tablas de mortalidad diferenciadas según el sexo”, indica la Cepal.

EL CASO MEXICANO

Carlos Ramírez, presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), recordó que desde el 2013 se propuso que en México existiera una pensión universal; sin embargo, se quedó estancada en el Senado de la República.

“Es una oportunidad para que, en el 2018, el nuevo presidente de México retome esta iniciativa de una manera fresca y sin ninguna atadura (...) es necesario que se aborde el tema de las pensiones”, expresó.

Mencionó que si se sigue posponiendo la reforma al sistema de pensiones, mayor será la inconformidad social y el costo fiscal para las finanzas públicas del país.