Fitch Ratings consideró probable que Petróleos Mexicanos (Pemex) siga enfrentando retos bajo la Presidencia recién elegida de Andrés Manuel López Obrador, tal como los que ha tenido en administraciones anteriores.

La calificadora internacional de riesgo crediticio estimó que el perfil crediticio sin considerar el vínculo con el gobierno federal (Stand alone credit profile o SCP) de Pemex, que actualmente está en línea con B-, continuará presionado.

Señaló que la carga fiscal onerosa de Pemex es el motivo principal del deterioro de la SCP y ha aumentado la deuda de la empresa a un total de 106,000 millones de dólares a marzo de 2018.

Aunque no se espera, la próxima administración debería reducir los impuestos de Pemex para que estén acordes con las prácticas internacionales de la industria, con lo que la SCP de la petrolera se podría estabilizar, indicó la agencia.

En un reporte, apuntó que actualmente Pemex está calificada en el mismo nivel que la calificación soberana de México, y refirió que el gobierno mexicano está altamente incentivado para apoyar a la compañía, dadas las consecuencias sociopolíticas y financieras muy importantes que las dificultades financieras de la compañía tendrían en el país.

Expuso que México es un importador neto de hidrocarburos y Pemex depende de la importación de productos de petróleo básicos, entre ellos el gas seco, los productos derivados del petróleo y los petroquímicos para abastecer la demanda local.

Además, una situación de dificultad financiera en Pemex tendría implicaciones en la capacidad, ya sea del gobierno o de otras entidades relacionadas con el gobierno (GREs por sus siglas en inglés) dentro del país, para recaudar financiamiento, acotó.

Fitch comentó que la plataforma energética de la próxima administración visualiza la modernización o expansión de las refinerías mexicanas y la reevaluación de reforma energética que emprendió la administración actual.

Si bien la reforma energética fue positiva para Pemex, la compañía recibiría la mayoría de los beneficios a muy largo plazo, ya que los impuestos de los bloques adjudicados recientemente son más bajos, precisó.

Mencionó que por ley el presidente de México nombra a los 10 miembros del Consejo de Administración de la compañía, de los cuales cinco son independientes y ratificados por el Senado para plazos de cinco años escalonados.

Algunos comités están compuestos totalmente por miembros independientes. Los comités de Auditoría y Recursos Humanos se componen totalmente de directivos independientes, mientras que el de Estrategia y de Inversión y Adquisiciones está presidido por independientes.

Esta estructura de gobierno corporativo ofrece cierto control y otorga algunos contrapesos en medio de los cambios en la estrategia, administración o decisiones de inversión.

La Ley de Petróleos Mexicanos que establece estas políticas de gobierno corporativo puede ser cambiada por el Congreso con una aprobación de mayoría simple, refierió la calificadora.