El Banco Central Europeo (BCE) dejó sin cambios el jueves su política monetaria ultraexpansiva, tal como estaba previsto; Mario Draghi, presidente del organismo, dijo a los críticos de su plan de estímulos que debían ser pacientes y esperar a que la recuperación de la zona euro se afiance.

En un comunicado reiteró su orientación: el organismo expuso que las tasas se mantendrían en sus actuales niveles o que seguirían bajas por un periodo extendido y que también está dispuesto a incrementar o alargar el plazo de sus compras de activos si las perspectivas económicas se deterioran.

La recuperación de toda la zona euro es del interés de todos, incluyendo de Alemania , dijo Draghi en una conferencia de prensa, en respuesta a las críticas, especialmente en Berlín, contra su programa de estímulos.

Los ahorradores alemanes se han beneficiado no sólo como ahorristas sino como prestatarios, empresarios, trabajadores, como cualquier otro ciudadano de la zona euro, así que tenemos que ser pacientes. A medida que la recuperación se afirme, las tasas reales subirán , declaró.

Draghi dijo que la recuperación de la zona euro está siendo afectada por el lento ritmo de reformas estructurales e insistió en que se necesita un grado muy sustancial de estímulos monetarios .

También dio un mensaje de calma para los mercados tras el resurgir de los precios en la zona euro. El banquero italiano relativizó el reciente incremento de la inflación, que se disparó en diciembre a 1.1 desde 0.6% an|terior y tocó su nivel más alto desde el 2013.

El euro bajó el jueves a mínimos de 1.0607 dólares, luego de que Draghi dijo que las presiones inflacionarias subyacentes están contenidas y que, una vez que pasen los efectos del alza de precios del crudo, no habría señales reales de una tendencia al alza.

Aunque el presidente del BCE advirtió que los riesgos globales a la economía de la zona euro aún se mantenían a la baja, dijo que era demasiado pronto para evaluar el impacto del plan de salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La recuperación de la zona euro aún depende de los estímulos del BCE y los mercados podrían sumergirse en la volatilidad si la Reserva Federal sigue aumentando sus tasas de interés, lo que destaca la divergencia de estrategias monetarias entre Europa y Estados Unidos.

La inflación de la zona euro alcanzó un máximo de tres años el mes pasado, la actividad manufacturera se está acelerando y los indicadores de confianza se están afianzando, lo que apunta a un sólido crecimiento a finales del año pasado.

De hecho, el crecimiento de la actividad empresarial de la zona del euro se aceleró en diciembre a su mayor ritmo en más de cinco años; los pedidos están aumentando ante la demanda de exportación y el consumo se mantiene a pesar de los crecientes costos de la energía, mostrando un tipo de resistencia no visto desde antes de la crisis de deuda del bloque.

Aun así, los indicadores subyacentes son dispares. La inflación aún se ubica apenas en la mitad del objetivo del BCE cercano a 2% y el avance registrado recientemente se debe en buena parte al rebote de los precios del petróleo.