Las revisiones a las calificaciones crediticias de México y de Pemex se mantienen en el foco de riesgo de las autoridades y supervisores que integran al Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF).

De acuerdo con ellos, sólo una de las tres calificadoras más importantes para las decisiones de los inversionistas envió la nota de la petrolera por debajo del grado de inversión. Pero otra más la degradó en un escalón, colocándola a un paso de las calificaciones especulativas.

En la segunda reunión ordinaria del CESF, encabezada por el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, consignaron que estas condiciones son un factor de riesgo en un contexto mundial donde sigue latente la posibilidad de una reversa de los portafolios en economías emergentes.

Desde su perspectiva, este riesgo de ajuste de portafolios podría presentarse ante un nuevo escalamiento de las tensiones comerciales, una eventualidad geopolítica y una disminución del apetito por el riesgo global.

Observaron que “será clave que las autoridades financieras mexicanas estén alerta para salvaguardar la estabilidad del sistema financiero y procurar mantener condiciones de financiamiento favorables”.

Primer impacto ya pasó

En el comunicado, explicaron que en su momento las acciones de calificación descritas, junto con la tensión por la relación comercial con Estados Unidos, motivaron un aumento en los indicadores de riesgo país, en las tasas de interés, así como en el tipo de cambio del peso frente al dólar que se depreció y mostró un incremento en su volatilidad. Condiciones que ya se han revertido, destacan.

No obstante, el consejo, que es una instancia de coordinación de autoridades y supervisores financieros, destacó la relevancia de estar alerta para actuar de forma que se pueda fortalecer al sistema en su conjunto y procurar mantener condiciones de financiamiento favorables.

Mencionó como fundamental mantener un marco macroeconómico sólido que continúe preservando la estabilidad de precios, la disciplina fiscal, y la estabilidad financiera.

El CESF nació como una instancia de coordinación de autoridades, supervisores y reguladores del sistema financiero en el 2010, convocado a tener cuatro sesiones ordinarias al año, donde realizan diagnósticos sobre la situación que prevalece en el entorno doméstico e internacional.

Los integrantes

La presidencia del consejo está bajo la responsabilidad de la secretaría de Hacienda, y está representado por el titular de la dependencia y el subsecretario en turno, así como por el Banco de México, representado por el gobernador y los dos subgobernadores de más antigüedad en la junta de gobierno.

En el seno del consejo, también participan la Comisión Nacional Bancaria y de Valores; la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas; la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, y el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario.

Todos ellos evalúan el alcance de las políticas económicas y financieras, en el contexto actual, de manera que entre todos generan acciones para reducir la exposición a riesgos, o bien, impulsan planes para enfrentar choques eventuales o inminentes que puedan descarrilar el buen funcionamiento del sistema.