Durante su toma de posesión como presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a no subir impuestos ni crear nuevos; así como a no elevar más el nivel de deuda que rebasa los 10 billones de pesos.

“El combate a la corrupción y la austeridad nos permitirá liberar fondos mucho más de lo que imaginamos (...) Con esta fórmula sencilla, no habrá necesidad de incrementar impuestos en términos reales ni aumentar los precios de los combustibles más allá de la inflación”, dijo en el pleno de San Lázaro frente a legisladores e invitados extranjeros.

Arropado de su gabinete, mencionó que se reducirán los impuestos en la franja fronteriza, es decir, el IVA será de 8% y el ISR en 20% por ciento. Remarcó que su gobierno no buscará financiarse con deuda como se observó en los últimos tres sexenios en los que la deuda del país se elevó en más de 200 por ciento.

“La deuda es de 10 billones de pesos, nada más para pagar el servicio de esa enorme deuda, tenemos que destinar del presupuesto alrededor de 800,000 millones de pesos. Por eso ya no va aumentar la deuda pública. Ese es nuestro compromiso”, sentenció López Obrador.

En su mensaje, también refirió que se respetará la autonomía del Banco de México y que se impulsarán proyectos de inversión como el Tren Maya, el Istmo de Tehuantepec y la modernización de la base aérea de Santa Lucía.

Critica modelo de Neoliberal

En su discurso, el nuevo presidente de México criticó el modelo neoliberal que se ha implementado en las últimas tres décadas en el país.

“La crisis de México se originó no sólo por el modelo económico neoliberal de lo últimos 35 años, sino por el predominio de la más inmunda corrupción pública y privada”.

A su parecer, este modelo económico ha orillado al país a crecer sólo 2% anual, además de que México se convirtiera en el segundo país con mayor migración a nivel mundial.

Comparó que en la época del “Desarrollo estabilizador”, los gobernantes no se atrevieron a privatizar las tierras, bosques, playas, ferrocarriles, telecom, industria eléctrica ni mucho menos a enajenar el petróleo.

Por ello, se comprometió a impulsar y mejorar a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a construir refinarías en el país para que se deje de importar el petróleo y la gasolina.

“Somos el país que más gasolina importa en el mundo (...) desde hace 40 años no se construye una nueva refinería en el país (...) con la reforma energética llegaron 760 millones de dólares de capital foráneo; 1.9% del PIB”.