La inflación de México se mantiene como una de las dos más altas entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pese al impacto económico de la pandemia en el consumo y la demanda.

Información homologada sobre los ponderadores de los índices de precios al consumidor, muestra que Turquía lidera la inflación de los 36 países miembros al registrar una variación de 11.9% anual, mientras México registró una fluctuación de 4.1%, también a 12 meses en octubre.

El caso es similar para la inflación de alimentos, donde México se corona con la segunda variación anual más alta, de 8.1%, solo rebasada por la fluctuación observada en los precios de alimentos de Corea, que está en 8.2% también a 12 meses.

La presión que están ejerciendo los precios de alimentos fue explicada por el Subgobernador del Banco de México (Banxico), Javier Guzmán Calafell, quien en entrevista explicó que la pandemia está ejerciendo una presión mundial al alza en los precios de alimentos.

Presión que detalló, está vinculada a dos choques simultáneos, uno de oferta, que resulta de problemas de distribución y transporte que dificultan la llegada de los alimentos a los supermercados y demás anaqueles.

Mientras la demanda relativa de alimentos se incrementa impactada por la situación sanitaria.

Alivios por pandemia, otra diferencia

Al interior de un análisis del Banco de México titulado Evolución de la inflación en distintos países en el contexto de la pandemia de Covid-19, explican que “en otros países se presentaron alivios que incluyeron (…) el congelamiento de los cánones de los arriendos y de las tarifas de servicios públicos que en algunas regiones incluso fueron subsidiadas”.

Los expertos de Banxico precisaron que el registro de precios en aquellos países también consigna “la eliminación o reducción del IVA o impuesto al consumo para algunos bienes y servicios (en países como Colombia) incluyendo productos de salud e higiene personal, planes de celular, pasajes aéreos, servicios de turismo y hoteleros y consumo en servicios de comida”.

Esto pudo incidir en el diferencial de las mediciones de inflación. Así se entiende que en efecto, países como Colombia, cuyas familias recibieron subsidios más altos, registraron una variación de precios en alimentos de 3.5% en octubre, en comparativo anual.

Si se listaran los países miembros de la OCDE en función de la inflación registrada en octubre, con el nivel más bajo estaría Corea, con 0.1% anual; y 11 economías con registros negativos, donde el más profundo lo alcanzó Grecia, con un indicador de precios generales en -1.8 por ciento.

Inflación pandémica

Aparte, el Director de Investigación Económica en el think lab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama consignó que ante las circunstancias económicas y de salud “hay concentración del poco gasto familiar en alimentos y bebidas porque la gente se ha vuelto muy selectiva en su consumo para maximizar su ingreso”.

En su opinión, “esta extraña presión que están mostrando los productos agropecuarios y minoristas que son los únicos que se están moviendo ante la situación económica de un lento desempeño, puede no ser tan transitoria”.

El experto de SAVER identifica este fenómeno de presión en los precios de alimentos y medicinas como “inflación pandémica”, donde incluye grupos de productos que forman parte de la inflación subyacente y de la no subyacente.

Las frutas y verduras traen una presión anual de 12 y 13% al mes de octubre, destacó, con lo se encuentran en los niveles más altos. Esto nos debe obligar a comprender que se ha roto volatilidad en unos y otros ante la profundidad de la caída del PIB y la destrucción de empleos formales.

ymorales@eleconomista.com.mx