México ocupa el lugar 45 de inclusión entre 78 economías del planeta, de acuerdo con el Reporte de Crecimiento y Desarrollo Inclusivo (IDI) 2017 del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

Esto significa que las condiciones para promover la participación de los habitantes con menos recursos en la economía, son menos propicias y oportunas en México que las ofrecidas por países de desarrollo similar en América Latina como Argentina (lugar 7); Uruguay (12); Costa Rica (25); Panamá (29); Chile (30) y Perú (40). El reporte no es comparable con anteriores. En el del 2015 la medición fue en puntos y no en lugares.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), destaca como uno de los determinantes de esta baja inclusión, a la limitada penetración bancaria y la concentración de servicios financieros en zonas urbanas.

Los líderes de la inclusión y el desarrollo económico son: Noruega, Luxemburgo, Suecia, Islandia y Dinamarca; en el fondo del listado, se encuentran Yemen, Zambia, Malawi y Mozambique.

En reportes separados, el WEF y el FMI concuerdan en la importancia de acelerar el financiamiento y extenderlo a todas las zonas del país como una herramienta para incentivar las oportunidades de desarrollo cuando se presenta el crecimiento económico.

Al interior de la Evaluación de la Estabilidad del Sistema Financiero, analistas del FMI consignan que México ha alcanzado importante desarrollo a nivel macro, al integrar al sistema financiero mexicano en el sistema mundial, con una dinámica mucho más ágil que sus pares emergentes, especialmente los latinoamericanos.

El FMI resalta que la profundidad del mercado mexicano ha permitido que su divisa sea la décima más operada y la emergente más utilizada en transacciones globales.

Admite que no han logrado acelerar la penetración bancaria, entendida como la mayor proporción de adultos mexicanos y empresas con una cuenta bancaria, un crédito vigente o con tarjetas de crédito.

Los otros pilares ?de la inclusión

De acuerdo con el IDI del WEF, el crecimiento inclusivo se fundamenta en siete pilares: Educación y habilidades; Servicios básicos e infraestructura; Ética política; Intermediación financiera y economía real; Construcción de activos y emprendedurismo; empleo y compensación laboral y transferencias fiscales.

En la revisión sobre México, evidencian que esta baja inclusión deriva del lento crecimiento per cápita y la baja expansión de la productividad laboral que prevalece desde el 2011.

El panorama mexicano indica que el desempleo juvenil se mantiene alto, por arriba de la tasa general de la población que tendría que ser un acelerador de orientación vocacional; y de un mayor entrenamiento normalmente ligado a sistema educativo, pero en el que tendrían que participar las empresas.

Según el análisis del WEF, también será relevante para México incrementar la inversión privada a partir de programas que incentiven el emprendedurismo, vía transferencias fiscales.

El WEF admite que la corrupción y la percepción de seguridad están lacerando la confianza en el sistema.

Crédito: poco y concentrado

En un reporte complementario del FMI sobre Profundización financiera en México , se refiere que el origen de la baja penetración bancaria en México tiene que ver con la desconfianza que ha generado la historia de crisis bancarias que ha sufrido el país. Desconfianza perceptible entre prestamistas y clientes de la banca.

Los expertos del organismo reconocen que en los últimos años se ha presentado un incremento del financiamiento bancario, que ha estado apoyado por las bajas tasas de interés y la mejora en el salario real de los trabajadores, además de la baja proporción de adultos mexicanos con una cuenta bancaria, con un crédito vigente o sus propias tarjetas de crédito, indican que el país es uno de los emergentes que concentra la provisión de servicios financieros en las zonas urbanas.

Sólo 29% de la población más pobre tiene una cuenta de crédito, comparada con 50% en América Latina. Esta baja penetración bancaria en los segmentos de recursos más escasos, también es dispar en el caso mexicano, pues se privilegia el crédito al consumo, especialmente vía tarjetas de crédito, añade el organismo.

De acuerdo con Félix Boni, director de Análisis de HR Ratings, desde el 2015 se presentó una aceleración del crédito bancario convirtiéndolo en un importante motor del crecimiento. Los datos más recientes del Banco de México evidencian que al cierre del 2016 el financiamiento al sector privado había completado una expansión anual de 10.6%, siendo el dirigido a empresas y personas con actividad empresarial, el más dinámico.

El FMI evidencia que en los sectores rurales tendría una importante aportación la banca de segundo piso.