“México cuenta con una serie de chalecos antibalas que ha construido para enfrentar choques externos e internos, que incluso nos permitirían encarar el impacto de una contracción económica de 5% en el PIB, aseguró el subsecretario de Hacienda”, Arturo Herrera.

Estos chalecos son la Línea de Crédito Flexible abierta en el Fondo Monetario Internacional (FMI), por 74,000 millones de dólares; el monto extraordinario de reservas internacionales de 178,299 millones de dólares, y  más de 280,000 millones de pesos en fondos de estabilización de ingresos públicos y de estabilización de estados.

Ante la plana mayor de funcionarios de la calificadora Fitch, que hace 12 días envió las emisiones de Petróleos Mexicanos (Pemex) a grado especulativo, con previo recorte de la nota soberana de México, precisó que sólo los recursos que están ahorrados en el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), son equivalentes a un punto del PIB.

Tras presentar un recorrido por las cinco recesiones sufridas por México desde 1983, advirtió que una caída del PIB de 5 puntos suele tener impacto en el gasto público de 1 punto del PIB.

“Tenemos los recursos para paliar la peor crisis que podríamos tener tan sólo en los fondos. Sólo tenemos que generar las reglas que nos permitan utilizar esos recursos como estabilizadores”, comentó en lo que fue la primera conferencia del Foro de Fitch 2019: Inversión, Crecimiento y la Disciplina Financiera.

Estabilizadores contracíclicos

El funcionario detalló que, para continuar apuntalando estos escudos de protección, se requiere un cambio regulatorio que permita  utilizar los fondos de estabilización que por ahora están diseñados para ser utilizados cuando se presente una caída de los ingresos públicos.

“Aún nos falta una política contracíclica y recursos para aplicarla. Tenemos los fondos de un monto importante, aproximado a 1 punto del PIB, pero su manejo está asociado a la disminución de los ingresos públicos. Es nuestra prioridad que estos fondos se puedan utilizar cuando se presente una recesión, como sucede en otros países que cuentan con estabilizadores automáticos”, expuso.

Se refería a los fondos de estabilización automática, donde los países ahorran cuando atraviesan una fase expansiva, y se pueden utilizar cuando la economía entra en un periodo de contracción. Un ejemplo de este tipo de estabilizadores son los seguros contra el desempleo, comentó.

Luego de que en la víspera Moody’s mencionara que la desaceleración podría obligar a un ajuste al gasto, Herrera sostuvo que en este momento no hay elementos para anticipar un nuevo recorte al gasto público, pues los ingresos están fluyendo conforme a lo estimado.

No obstante, advirtió que si en algún momento se presenta la necesidad, cuentan con un buen margen de maniobra para hacer un ajuste.

“Nosotros hemos sido extraordinariamente cuidadosos (en el manejo del gasto). Estamos atentos, observando, y si hubiera la necesidad, tenemos margen para hacer un ajuste. Pero reitero que no lo tenemos planeado por ahora”, finalizó.

Fitch y Hacienda, frente a frente

Siete meses de gobierno han transcurrido y queda en el registro de México un recorte de calificación en la deuda soberana y la pérdida del grado de inversión en Pemex. Ambas acciones, dirigidas por la agencia calificadora Fitch Ratings.

A 12 días de estos eventos la calificadora, representada por el director mundial de soberanos en la firma, James McCormack conversó por primera vez en público con el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, y le hizo cuatro preguntas que giran en torno a los motivos del recorte que dejó la calificación de México en “BBB”, una nota que está dos niveles arriba del grado de inversión.

—McCormack: ¿Cómo planean mantener su programa de inversión pública y gasto social en un contexto de desaceleración económica?

Herrera: Estamos cambiando la composición del gasto, ajustándonos en el gasto corriente, pues somos un gobierno austero. El presupuesto siempre se está ajustando a partir de la evolución de la economía, y seguiremos como ahora, con el superávit primario y el gasto de inversión, como ejes que no cambiarán. En el pasado se mantuvo a la inversión pública en una trayectoria a la baja, porque fue lo primero que se recortaba cuando había necesidad.

Hoy ya no podemos permitir que siga cayendo y nos vamos a asegurar de que se revierta.

Ahora, queremos hacer que el gasto público sea el motor del crecimiento de la economía. Actualmente la inversión pública se aproxima a 22% del PIB. Nuestro objetivo es incrementar esa participación, pero siempre respetando nuestro compromiso fiscal.

—¿Cómo enfrentarán la situación financiera de Pemex?

Pemex es una prioridad para el gobierno y nuestro objetivo es que pueda incrementar su producción. Los 15,000 millones de pesos del paquete de apoyo público que se anunció para la empresa representan una milésima del presupuesto total del gobierno federal, que es de 5.8 billones de pesos. No es una cantidad menor. Pero les comento estos datos, para que nos demos una idea de lo que sí podemos hacer y de cómo estamos actuando.

El problema de fondo es que Pemex  no cuenta con utilidades suficientes para invertir, y como México mantiene también un bajo nivel de recaudación, se ha recargado por años en los ingresos de Pemex. Y hemos llegado al punto en que se debe corregir, pues no es sostenible.

Debemos ir destrabando la situación de Pemex, desgravarlo paulatinamente, para liberarle recursos de forma que, poco a poco, pueda ir invirtiendo y aumentando su producción.

La recaudación tributaria de México ronda 13% del PIB, mientras la media latinoamericana está alrededor de 17% y las de nuestros pares, como Brasil, consiguen tasas de 32%, o Argentina, que obtiene una tributación equivalente a 31.3% del producto. Entonces, encontramos que el problema de fondo que debemos resolver es el de recaudación.

—Para México como para otros países, la relación comercial se ha convertido en un reto. En particular con Estados Unidos. ¿Cómo la enfrentarán?

Afortunadamente nuestros negociadores consiguieron evitar la imposición de aranceles a los productos mexicanos que llegan a Estados Unidos, y también se logró evitar una reacción arancelaria. El día de mañana (miércoles), el Congreso discutirá y eventualmente aprobará la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y México se mantiene con la atención puesta en la colaboración multilateral, particularmente en este tratado donde es esencial que sea entre las tres partes.

—¿Y el tema migratorio?

Hace unos días, asistí a una reunión de ministros de finanzas y banqueros centrales del Grupo de los 20. Ahí tuve oportunidad de conversar en plenarias y con funcionarios que eran nuestros pares. También a ellos les preocupaban nuestros comentarios sobre los aranceles. Ahí, tuve la oportunidad de intercambiar opiniones con ellos, que representan a los países que son los grandes conductores de la economía mundial.

Ellos, como nosotros tienen bien claro que el fenómeno migratorio debe enfrentarse desde el origen, propiciando que las condiciones económicas y sociales mejoren en los países que originan estos flujos migratorios. Y también hay concenso entre ellos y nosotros, en que se trata de una solución donde todos podemos participar.