Si bien la economía mexicana se beneficiaría este año de una posible recuperación de Estados Unidos, los efectos positivos de las reformas estructurales y de un mayor ritmo de la demanda interna, existen factores que mermarán esta dinámica, como la caída del precio del petróleo, el ajuste fiscal y la depreciación del peso frente al dólar.

Estos riegos a la baja llevaron a los analistas de FocusEconomics, en su informe de enero, a reducir las expectativas del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2016 en 0.1 puntos porcentuales, respecto del reporte previo, para quedar en 2.7%; este pronóstico conllevaría obtener el mayor crecimiento de la actual administración.

Para el 2015, se espera que la economía haya registrado una modesta expansión de 2.5%, como consecuencia de la reducción en la producción de petróleo, el descalabro de la industria manufacturera y de la debilidad económica mundial. Aunque esta previsión sería mejor al desempeño del 2014, de 2.3%, debido a que durante el cierre del año pasado el consumo privado, la variable más importante de la demanda tomó impulsó gracias al empleo, las remesas y la confianza del consumidor.

Los encuestados por LatinFocus Consensus Forecast prevén que el consumo privado crezca 3.1% en el 2016, sin cambios en relación con el mes pasado, donde prevalece el optimismo de los consumidores por la baja tasa de desempleo y una inflación en mínimos históricos. Para la producción industrial, el vaticinio quedó en 2.5%, 0.3 puntos porcentuales menos respecto del informe previo.

En este sentido, los especialistas destacan que pese al bajo nivel de los precios al consumidor, que conduciría a las autoridades monetarias a mantener la tasa de referencia sin cambios, éstas decidieron aumentarla el 17 de diciembre pasado en 25 puntos base, hasta 3.25%, un día después de que la Fed elevó la suya; se prevé que la inflación terminará en 3.3% en el 2016, menor en 0.1 puntos porcentuales en comparación con el último pronóstico.

Los mínimos históricos se quedarán atrás a causa de un alza gradual, en los próximos meses, ante el desvanecimiento de los efectos relacionados con el sector de telecomunicaciones

Sobre el tipo de cambio, los encuestados indican que la fuerte depreciación del peso frente al dólar refleja el actual entorno de bajos precios del petróleo, que daña los ingresos fiscales dependientes de éste, además de perturbar otros sectores del país por su dependencia comercial con Estados Unidos.

En un enfoque positivo, este fenómeno macroeconómico ha mejorado en la competitividad de las exportaciones y, a su vez, no se han registrado efectos secundarios en los precios al consumidor. Ante esto, se prevé que la divisa cierre este año en 17.03 pesos por dólar.