Standard & Poor’s (S&P) advirtió que la nueva composición del Congreso mexicano, donde Morena tendrá mayoría, es un factor de incertidumbre para el mercado.

Ciertamente, la nueva administración podría pasar cambios constitucionales con facilidad, consignó Joydeep Mukherji, director gerente de Calificaciones Soberanas en S&P.

Sin embargo, confió a título personal que no sucederá porque entienden que tendrá un importante costo económico.

En conferencia desde Nueva York, explicó que la calificación de México se mantiene en el tercer escalón del grado de inversión, en “BBB+” con perspectiva Estable, y que el escenario de un recorte en la nota se presentaría si las finanzas públicas se encuentran en la senda de un deterioro, lo que por ahora no se puede anticipar.

Acompañado de otros dos analistas de la agencia, Roberto Sifón Arévalo, director gerente de Análisis e Investigación Soberana mundial, y Sebastián Briozzo, director sénior para América Latina, enfatizó que una clara fortaleza de la calificación de México es la flexibilidad de su tipo de cambio.

Expuso que tanto el futuro presidente de México como su secretario de Hacienda preservarán esta característica de flotación cambiaria y en los criterios de no intervención en el mercado.

Seguramente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete tienen muy fresco en la memoria el efecto que tuvo la crisis del Tequila, los dramáticos escenarios y choques que provocaron. Creo que esta experiencia les dará un soporte para no intervenir y permitir que el mercado encuentre estabilidad, refirió.

Pemex y Energía, factor de riesgo

Admitió que también prevalece la incertidumbre sobre las políticas que aplicará el nuevo gobierno en el sector energético y en particular en Petróleos Mexicanos (Pemex).

Consignó que no hay elementos aún que permitan anticipar un escenario claro sobre el sector, pues con lo que cuenta para un análisis es lo dicho en campaña y descrito en su proyecto económico.

Cuando era candidato, recordó, postuló la revisión de contratos a empresas extranjeras otorgados en subastas de proyectos energéticos, así como cambios en la política de precios de las gasolinas. Pero se trata de planteamientos vagos que aún no tienen un plan ni proyecciones, refirió.

Por ello anticipó que se mantendrán vigilantes de los cambios que lleguen a impulsar en el sector el potencial del impacto de sus políticas.

Violencia e inseguridad atan crecimiento

El analista de S&P explicó que un pendiente importante de México es el bajo crecimiento de su economía.

Consideró que la expansión cercana a 2% que ha mantenido el país por años no corresponde a una economía del tamaño de México.

Destacó también que la inseguridad y violencia que prevalecen son claros retos que se mezclan con la corrupción, lo que suele presionar las decisiones de inversión de largo plazo.

En algunos soberanos, este contexto resta dinamismo al crecimiento, aseveró.

Ven un nuevo TLCAN

En la conversación, los analistas explicaron que su escenario base se mantiene en un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que “eventualmente se signará en el 2019 o 2020”.

Admitieron que hay incertidumbre en torno a la negociación, y que deben esperar a ver el costo que tendrá.

Descartaron que una alternativa para liberar de presión el contexto comercial sea la diversificación.

Sin duda, detallaron, la importación desde Europa ha sido favorable y un importante complemento. Pero Estados Unidos siempre seguirá como el principal destino de su comercio porque es la economía más grande y la más cercana a México, observó.

China tampoco se puede ver como un escenario serio de diversificación porque es un competidor de México. De manera que la alternativa se mantiene en la negociación del TLCAN y la vulnerabilidad de México al proteccionismo de aquel país.

ymorales@eleconomista.com.mx