La oferta de crédito y liquidez en el mercado financiero de economías emergentes podría verse desproporcionadamente afectada por el impacto que tendrán los mayores requerimientos de capital en los bancos que son filiales de instituciones globales, concluyó el Financial Stability Board (FSB).

En un reporte preparado a petición de los líderes del G-20, especialistas de la entidad precisaron que los mayores requerimientos de capital, impuesto por autoridades locales de la matriz y anfitriones de las filiales, impactará en las operaciones de intermediación local .

Según el análisis, que fue difundido entre los líderes y autoridades financieras del Grupo, hasta ahora, el impacto del desapalancamiento de la banca europea en las economías emergentes ha sido manejable, aunque su persistencia puede generar problemas mayores en los países donde operan . Algunos de los banqueros consultados por el FSB identificaron dos reformas regulatorias que están teniendo impactos extraterritoriales con lo que llaman consecuencias indeseables . Se trata de la regla Volcker de Estados Unidos y la de las autoridades bancarias de Europa.

COMERCIO SERÁ AFECTADO

REQUERIMIENTOS FUERA DE REALIDAD

Según el estudio, el financiamiento del comercio ha sido uno de los sectores mayormente afectados indirectamente por el cumplimiento de la normativa de Basilea III.

El evento es relevante si se toma en cuenta que, entre los principales llamados para reactivar a la economía mundial, se ha pedido desde el G-20 que no se caiga en el proteccionismo.

En el análisis, el Financial Stability Board hace alusión a una guía para activar una regla de capitalización contracíclica, que entre los países emergentes no refleja la realidad de sus economías, incluso en las que se caracterizan por tener métricas suficientemente flexibles.

Tal como lo declararon en su momento los banqueros asociados en el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), desde enero del año pasado, el problema radica en que las autoridades anfitrionas de sucursales de bancos globales no fueron necesariamente llamadas a participar en los grupos de gestión de crisis o simplemente no han participado en los planes de resolución de las nuevas reglas de capitalización.

G-20 DEBE SUPERVISAR EL SISTEMA FINANCIERO

FORTALECER SUPERVISIÓN FINANCIERA

El Grupo de los 20 aprobó la solicitud que emitió el Financial Stability Board (FSB) para ampliarle el ámbito de supervisión financiera mundial y le otorgaron un lapso de cinco años para darle independencia total del Banco de Pagos Internacionales (BPI).

En un comunicado, los líderes del G-20 informaron de la aprobación general para ampliarle al FSB su capacidad para hacer frente a los vacíos de la normativa internacional que en algún momento puedan poner en riesgo la estabilidad financiera mundial.

Estas nuevas facultades incluirán el desarrollo y coordinación de nuevas normativas y principios de operación para bancos, aseguradoras y mercados. Al paso de los cinco años que correrán, el FSB perderá sus vínculos con el BPI, tendrá una sede propia -por ahora opera desde las oficinas centrales del BPI en Basilea, Suiza- y cobrará una cuota de membresía.

El respaldo del G-20 convierte al FSB en una entidad más independiente, pues tal como opera desde su nacimiento, tras la crisis del 2009 en que era supervisada por otras entidades.

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