En diciembre del año pasado, Estados Unidos aprobó una reforma fiscal que fue fuertemente impulsada por el republicano Donald Trump y que, al final, se colocaría como su primer victoria en su primer año de gobierno.

La lucha del republicano por tener “la mayor y más radical reforma fiscal desde Reagan” comenzó desde mucho antes. A mediados del 2016, durante la campaña presidencial, Trump empezó a delinear su plan de recorte de impuestos para el pueblo estadounidense, con el fin de impulsar la economía de Estados Unidos atrayendo más inversión que, a su vez, generaría más puestos de trabajo.

En su paso por Detroit, Trump anunció sus planes de recortar la tasa impositiva a las empresas de 35 a 15%, esto para detener la tendencia de grandes corporaciones a trasladar sus casas matrices a países en donde pagan menor Impuesto corporativo. Asimismo, sugirió un impuesto de 10% para que las empresas estadounidenses repatrien aquellas ganancias que tienen en otros países.

Respecto al ISR para personas físicas, el plan inicial de Trump fue reducir los tramos de siete a tres, mientras que haría un recorte para la tasa más alta, de 39.6 a 33%, por lo cual los tramos quedarían en 12, 25 y 33 por ciento.

Otra de las propuestas que hizo fue eliminar el impuesto a las sucesiones, esto bajo el argumento de que los estadounidenses pagan suficientes impuestos como para que, después de la muerte, lo sigan haciendo.

EL FALLIDO IMPUESTO FRONTERIZO

Al llegar a la presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero del 2017, Trump intentó cumplir con las propuestas que había hecho en campaña. Tras algunos fallos —como la reforma a la ley conocida como Obamacare— el republicano lanzó la propuesta de un impuesto fronterizo.

De acuerdo con esta propuesta, aquellas empresas estadounidenses que cerraran sus plantas de producción y despidieran a sus trabajadores para abrir nuevas instalaciones en otros países pagarían un impuesto de 35% sobre los productos que enviaran a Estados Unidos, esto para “igualar terreno de juego entre Estados Unidos y otros países”.

La propuesta del mandatario pretendía compensar la baja en la recaudación de ingresos tributarios, resultado de los recortes fiscales en los tramos de ISR individuales y corporativos que contemplaba el magnate estadounidense.

Varios expertos alertaron que dicha medida podría ocasionar que otros países reaccionaran con la imposición de tarifas a productos estadounidenses, además de que el impuesto sería asumido por el consumidor final estadounidense. Al final, el impuesto no fue considerado para las propuestas.

PRESENTAN PROPUESTAS

En Estados Unidos, la manera como se hacen las leyes es diferente a la de México, en donde las propuestas primero pasan por la Cámara de Diputados, después por el Senado y al hacerles las adecuaciones que vean convenientes, se publica en el Diario Oficial de la Federación, en tanto que en el país vecino la Cámara de Representantes presenta su propuesta, mientras que el Senado hace lo mismo.

Al momento en que cada Cámara vota, modifica y aprueba su propuesta, éstas deben conciliarse, si es que existen diferencias, para elaborar el documento definitivo.

Así fue como el año pasado ambas cámaras presentaron sus propuestas, las cuales diferían un poco. La primera en darse a conocer y aprobarse fue la de la Cámara de Representantes, donde la propuesta era que, a partir del 1 de enero del 2018, entrara en vigor el recorte al impuesto corporativo de 35 a 20 por ciento. Asimismo, establecía una tasa especial, aplicable sólo una vez, de 14% para que las empresas estadounidenses repatriaran sus utilidades (de 7% en dinero en efectivo).

Además, reducía de siete a cuatro los tramos impositivos para las personas físicas de 12, 25, 36 y 39.5% que, junto con todo el plan, produciría un déficit de 1.5 billones de dólares durante los siguientes 10 años.

Otros puntos en esta propuesta eran la eliminación de las deducciones de impuestos locales y estatales, así como la de los impuestos a las ventas; la creación de una nueva tasa de impuesto de 25% para las empresas “de paso”; se limitaba las deducciones del impuesto a la propiedad, entre otras cosas.

Por su parte, el Senado estadounidense coincidió con la propuesta del recorte a la tasa corporativa de 35 a 20%; sin embargo, ellos apuntaban a que dicho cambio entrara en vigor hasta el 2019, mientras que la tasa de repatriación sería de 14.49% (7.49% para dinero en efectivo).

Otro punto donde había diferencias era en los tramos de ISR para personas físicas, en los cuales el Senado respetaba los siete tramos que ya estaban en la ley, de 10, 12, 22, 24, 32 y 35%, pero con una reducción de 39.6 a 38.5% para el último.

También eliminaba las deducciones de impuestos locales y estatales, así como la de las ventas; la creación de la tasa de impuestos para las empresas “de paso” sería de 23%; asimismo, limitaba el impuesto de la propiedad, y derogaba una multa impuesta en el Obamacare, entre otras cosas.

se firma la reforma

Tras tres votaciones, dos en la Cámara de Representantes y otra en el Senado, la reforma fiscal de Trump es ahora un hecho. El 22 de diciembre del 2017 el republicano firmó la reforma al sistema tributario antes de irse a descansar por Navidad.

El paquete fiscal trae consigo un recorte a la tasa impositiva de las empresas que pasó de 35 a 21%, y que entró en vigor a partir de 1 de enero del 2018, mientras que las empresas “de paso” tendrán una nueva tasa de impuesto de 20 por ciento.

Se mantendrán los actuales tramos impositivos para las personas físicas de 10, 12, 22, 24, 32% y el último pasará de 39.6 a 37 por ciento. Deroga la imposición del Obamacare, en la cual se multa a aquellos que no cuenten con un seguro de gastos médicos. Además, se acordó pasar la cifra libre de impuestos en las herencias de 5.5 a 11 millones para los solteros, mientras que para los matrimonios pasó de 11 a 22 millones.

Con respecto a las deducciones de impuestos locales y estatales, la nueva ley establece que ésta tendrá un límite de deducibilidad de 10,000 dólares, por lo cual algunos estados están buscando estrategias para eludir este tope.

Por ejemplo, en California se ha presentado una legislación para permitir a los contribuyentes hacer contribuciones en lugar de impuestos, ya que si bien el impuesto estatal y local tienen un tope de deducción, las contribuciones caritativas no; mientras que en Nueva York están considerando crear un nuevo impuesto a la nómina del empleador ya que éste sí es deducible.

Principales aspectos de la reforma

  • El impuesto corporativo pasó de 35 a 21%.
  • Se mantienen los siete tramos impositivos actuales, con un recorte de 39.6 a 37%, a la tasa máxima.
  • Se elimina el incentivo fiscal a empresas privadas que subsidian el costo del pasaje, estacionamiento y uso de bicicleta de sus empleados.
  • Para los solteros, las herencias de 11 millones de dólares estarán libres del impuesto a las sucesiones, mientras que para los matrimonios será de 22 millones de dólares.
  • Reduce a 10,000 dólares la deducción de los impuestos locales y estatales.
  • Limita la deducción de intereses hipotecarios a préstamos hipotecarios de no más de 750,000 dólares.
  • Aumenta el crédito fiscal por hijo de 1,000 a 2,000 dólares.