El Banco Central de Brasil (BCB) subió el miércoles su tasa básica en un punto porcentual, a 5.25%, e indicó que en septiembre prevé realizar un aumento similar, reforzando su voluntad de apretar las clavijas monetarias ante una disparada de los precios.

El alza es la mayor desde 2003 y la cuarta consecutiva desde marzo para la tasa Selic, que había sido reducida en agosto de 2020 a su mínimo histórico de 2% para atenuar el impacto de la pandemia de coronavirus en la inversión y el consumo.

Las tres alzas anteriores fueron de 0.75 puntos porcentuales, a todas luces insuficientes para frenar una inflación que en el acumulado de doce meses pasó de 2.13% en junio de 2020 a casi el cuádruple, 8.35%, en junio de este año y probablemente a 9% en julio (el dato se publicará la semana próxima).

El Comité de Política Monetaria (Copom) del BCB indicó en su comunicado que, "en este momento, el escenario básico y el balance de riesgos señalan que es apropiado un ciclo de elevación de la tasa de interés".

Apretón de clavijas

El Copom agregó que para su próxima reunión, del 21 y 22 de septiembre prevé "otro ajuste de la misma magnitud" y deja la puerta abierta a un alza de tasas aún mayor.

"El Copom enfatiza que los pasos futuros de la política monetaria podrán ajustarse al cumplimiento de la meta de inflación y dependerán de la evolución de la actividad económica, del balance de riesgos y de las expectativas de inflación en un horizonte relevante" de tiempo, señaló.

El esfuerzo se avizora intenso: los operadores del mercado prevén un alza de precios de 6.79% este año, muy por encima de la meta oficial de 3.75% e incluso de su tope de tolerancia de 5.25%, según la encuesta semanal Focus del BCB.

La encuesta prevé que la Selic llegue a fin de año a 7 por ciento.

Étore Sanchez, economista jefe de Ativa Investimentos, cree por su lado que llegará a 7.5%, teniendo en cuenta de que el Copom se refirió en su comunicado "al tamaño del ciclo" de alzas.

Según el profesor de economía Mauro Rochlin, de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), la inflación ya no se debe a factores episódicos o al aumento de productos específicos, sino que se halla "diseminada", debido a la apertura del sector de los servicios a medida que la vacunación contra el Covid-19 inmuniza a la población.

Otros economistas advierten que las tasas elevadas pueden ahogar la recuperación económica.

Según la encuesta Focus, el PIB brasileño crecerá 5.30% este año, tras una contracción de 4.1% en 2020.

Pero el Instituto Brasileño de Economía (Ibre) de la FGV considera que un exceso de rigor monetario "empeorará las condiciones del crédito para las familias y las empresas".

rrg