Los ingresos tributarios que se obtienen a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las emisiones de carbono crecieron 166.6% anual, en términos reales, en febrero de este año.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), durante el segundo mes del año, el IEPS al carbono recaudó 510.4 millones de pesos, mientras que en febrero del año pasado los ingresos tributarios por este gravamen sumaron 181.8 millones de pesos.

El IEPS al carbono fue un gravamen que se creó con la reforma fiscal que entró en vigor en el 2014. Durante su primer año, el impuesto recaudó 902 millones de pesos en febrero, cifra que no ha sido posible  volver a alcanzar; en el 2015, los ingresos en ese mes cayeron 87.2% a 119 millones de pesos; en el 2016, ascendieron a 675 millones de pesos, mientras que el año pasado volvieron a caer en 74%, a 181 millones de pesos.

Cabe destacar que este gravamen busca reducir las emisiones de carbono, bajo el principio de “quien contamina paga”, y al mismo tiempo es una vía para que el gobierno federal pueda obtener más ingresos. Se grava con una cuota específica por tipo de combustible; cuando los bienes están mezclados, la cuota se calcula conforme la cantidad que en la mezcla tenga de cada combustible.

En marzo, durante la visita que el secretario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo a México, la organización recomendó aumentar las tasas que se cobran por este gravamen y homogeneizarlas.

se deben medir RESULTADOS

Ante las recomendaciones que realizó la OCDE referentes al IEPS al carbono, expertos coincidieron en que, si bien puede ser una fuente interesante de ingresos para el gobierno, no se debe olvidar que el objetivo principal es reducir la contaminación, por lo que primero se deben ver resultados.

“Es un impuesto que pretende proteger el medio ambiente. En términos cualitativos, me parece un gravamen adecuado y sí se debe analizar la propuesta de la OCDE respecto al incremento de las tasas pero no sólo se debe recaudar sino dirigir esos ingresos, o parte de ellos, a programas del gobierno para reducir la emisión de contaminantes”, dijo Manuel Toledo, socio de Impuestos y Servicios Legales de Andersen Tax & Legal México.

Añadió que el gobierno debería ayudar a las industrias que emiten estas emisiones a hacer pruebas respecto a cómo contaminan, qué pueden hacer para bajar estas emisiones y recomendarles tecnologías que permitan tener industrias limpias.

“El punto no es sólo cobrar impuestos porque contaminas, sino que realmente se ocupen del problema de la contaminación”, afirmó.

Por su parte, Adrián García, investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) recordó que al final no se tiene un conocimiento exacto de adónde se van los recursos que se obtienen por ciertos gravámenes, por lo cual se desconoce si lo recaudado por el IEPS a carbono se ha destinado a programas para combatir la contaminación.

“Al final todos los ingresos se van a una bolsa común, para después direccionarlos a lo presupuestado en el Paquete Económico; no tenemos el dato de si lo recaudado por el IEPS a carbono se va a programas para combatir la contaminación y el calentamiento global, lo mismo pasa con el IEPS a bebidas azucaradas y comida chatarra, del cual no sabemos cuánto se destina a programas de salud o combate a la obesidad”, refirió.

Por otro lado, “México eliminó recientemente los subsidios a los combustibles del transporte y aumentó considerablemente el IEPS a dichos combustibles, de manera que ahora los precios de éstos reflejan mejor los costos externos que generan. Como resultado, los precios de las emisiones de carbono del transporte terrestre están ahora casi en consonancia con su costo climático; sin embargo, las tasas del impuesto al combustible permanecen bajas para cubrir los costos externos no climáticos”, indicó la OCDE en el estudio Getting it Right.