El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en su comparativo anual llegó a 4.19%, en la primera quincena (I Quin.) de diciembre, con lo que acumula seis meses arriba del rango permisible del Banco de México.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), sólo en la primera quincena del mes, el INPC registró impulsos determinantes en el alza de los precios del jitomate, el del transporte aéreo y el de la calabacita, lo que llevó a la inflación quincenal a convertirse en la tercera más alta de los últimos tres años, con una variación de 0.41 por ciento.

La variación del precio del jitomate, que según Inegi resultó de 36.57%, explica 17% de la trayectoria de la inflación del periodo, según estimaciones de Barclays.

No obstante el desvío de la trayectoria de los precios generales respecto de la meta de Banxico, el mercado espera que la inflación cierre el año con una variación promedio de 4%, según el Consensus Forecast de la consultoría FocusEconomics.

Los motores

Al arranque del año, el Banco de México advirtió que el efecto de la aplicación de la reforma fiscal mantendría presionado al índice. Para el verano, justificaron el primer desvío con la escalada de los precios internacionales de los cárnicos. Luego, las tarifas eléctricas ejercieron fuerte presión en el tercer trimestre y al cierre del año, son las hortalizas las que apuntalan el alza general.

En el detalle de la información divulgada por el Inegi, se observa que en el periodo del análisis, los precios agropecuarios resultaron los de mayor presión en el Índice Nacional de Precios al Consumidor, al registrar una variación de 2.44 por ciento anual.

Y sólo las frutas y verduras abonaron un incremento de 5.79 por ciento. Estos precios tienen la mayor incidencia anual, según el Instituto, es decir, tienen la ponderación más importante en el INPC.

Sin presión cambiaria, todavía

El economista en jefe de Barclays, Marco Oviedo, considera que sin la presión del precio del jitomate, la inflación habría quedado en el techo de la meta y anticipa que podría cerrar el año en 4.15 por ciento.

Advirtió que todavía no se ven signos de contaminación de la reciente depreciación del peso.

La depreciación acumulada de la moneda en lo que va del año es de 12.87%, esto es un aumento en la cotización del dólar de 1.67% respecto del que tenía en enero.

El Banco de México ha advertido que de persistir esta tendencia en el tipo de cambio, podrían presentarse presiones en la inflación.

No obstante, en la minuta más reciente de la reunión que originó el anuncio monetario de diciembre, matizaron que el impacto en la inflación sería de carácter transitorio y moderado debido al bajo traspaso de las variaciones del tipo de cambo a los precios .

ymorales@eleconomista.com.mx