La reciente Ley de Ayuda Alimentaria para los trabajadores está incompleta y sólo se promulgó al vapor, consideraron especialistas en un foro convocado por la Organización Capital Humano.

Esta ley se propuso en comisiones del Senado en el primer periodo de sesiones del 2007 y fue aprobada tres años después, una vez que los diputados la discutieron e hicieron modificaciones para ser publicada en el Diario Oficial de la Federación en enero del 2011.

Para Luis Ignacio López, presidente de la Comisión de Derecho del Trabajo de la Asociación Nacional de Abogados de Empresas, consideró que falta una normatividad secundaria que defina qué es lo que se debe considerar como una sana alimentación para el trabajador, además de que no son totalmente deducibles las prestaciones.

Al no tener definido una tabla calórica adecuada para los trabajadores, reconocida en la ley, se presta a que los empleados puedan comprar alimentos que les engorden o les provoquen diabetes, lo que anula la intención de la nueva reglamentación , aseguró López.

La intención de la ley es promover en las empresas una sana alimentación de los trabajadores para evitar enfermedades y aumentar la productividad de las unidades productivas.

De esta forma, la ley establece que las empresas que deseen dar a sus empleados apoyos alimentarios, lo podrán realizar solamente a través de comedores dentro de las instalaciones de trabajo o con vales de comida para ser consumidos en comercios dedicados a la venta de ésta. Dichas prestaciones pueden ser deducidas en el Impuesto Sobre la Renta de acuerdo con el Código Fiscal Vigente.

Francisco Loyo, abogado experto fiscalista, consideró que al no ser totalmente deducible la prestación laboral, se pierde el incentivo para que el empresario la lleve a cabo, además de que no se tienen ventajas significativas en la deducción fiscal con la nueva ley si se compara con el tratamiento fiscal anterior, ya que se podía deducir los vales alimentarios y no causan impuestos los servicios de comedores.

El senador Rogelio Rueda (PRI) aseguró: La ley es perfectible y falta una revisión, pero lo que se consideró en el Senado fue sacar con prontitud la normatividad, dado que se tardó tres años en aprobarse .

Rogelio Rueda comentó que se sigue trabajando en el tema con las empresas y los proveedores de servicios de comedores industriales y de vales de alimentación, para que en un momento determinado se lleven a cabo modificaciones a la ley. La Comisión que evaluará y dará seguimiento al cumplimiento de la nueva ley aún no está en funcionamiento.

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