Las autoridades monetarias del Banco Central Europeo (BCE) no esperan tomar una decisión sobre el futuro de su programa de compra de bonos de emergencia en septiembre, ya que todavía habrá incertidumbre sobre la trayectoria de la pandemia en ese momento, dijeron fuentes a Reuters.

En su reunión de política monetaria del jueves, el BCE elevó el listón para la que sería su primera alza de tasas de interés en más de una década, pero no tomó una decisión sobre cuándo poner fin al Programa de Compras de Emergencia por la Pandemia (PEPP, por su sigla en inglés) por 1.85 billones de euros (2.18 billones de dólares), posiblemente un asunto más sensible para los inversionistas.

Las fuentes, que están en el Consejo de Gobierno del BCE o son cercanas al mismo, dijeron tras la reunión, que no es probable que se tome una decisión sobre el PEPP —que muchos analistas esperaban para septiembre— en la próxima reunión de política del banco central, incluso aunque las discusiones sobre el asunto empiecen entonces.

En este sentido, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, indicó que la variante Delta del coronavirus es una incertidumbre creciente.

“La recuperación de la economía de la zona del euro está en marcha. Cada vez más gente es vacunada y las medidas de confinamiento se han relajado en la mayoría de los países de la zona del euro”, declaró.

Inflación

En este contexto, la presidenta del BCE también ha hecho hincapié en que la actual alza de la inflación en Europa es transitoria.

“La inflación ha subido, aunque este aumento se espera que sea temporal. Las perspectivas de inflación a medio plazo siguen contenidas”, dijo.

El BCE espera que sus tasas de interés “sigan en el nivel actual o más bajo hasta que vea que la inflación alcanza 2%”, y “esto puede implicar también un periodo transitorio en el sea moderadamente superior” a ese 2% antes de que el BCE decida actuar.

El banco central deja entrever que está dispuesto a dejar las tasas de interés muy bajas durante más tiempo, aunque la presidenta del banco ha explicado que no es realmente tasas bajas durante más tiempo, sino que no quieren restringir la política monetaria prematuramente como ocurrió en el pasado.

Lagarde, de este modo hace alusión al alza de las tasas que acometió el BCE bajo la presidencia de Jean Claude Trichet en julio del 2008, justo antes de que estallara lo peor de la crisis financiera, y a otra alza en abril del 2011, en plena crisis de endeudamiento soberano en la región.