La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó que ya se consolidó la sexta renovación del bono catastrófico por un monto equivalente a 485 millones de dólares (alrededor de 9,500 millones de pesos) y con vencimiento en 2024. Con ello, el país podrá hacer frente ante pérdidas derivadas de sismos y ciclones tropicales.

En un comunicado, Hacienda indicó que a través del Banco Internacional para la Reconstrucción y Fomento (BIRF) dicho bono se emitió en cuatro clases diferentes para proveer cobertura contra sismos de diferentes magnitudes y contra ciclones tropicales provenientes tanto del Atlántico como del Pacífico.

Si ocurre un desastre natural que sea elegible para la cobertura, algunos o todos los recursos del bono se depositarán en el Fondo Mexicano para los Desastres Naturales (FONDEN), explicó la dependencia a cargo de Arturo Herrera.

 Los pagos serán iniciados cuando un sismo o ciclón tropical cumplan con los criterios paramétricos de localización y severidad establecidos en los términos de los bonos”.

Hacienda mencionó que los pagos serán realizados por el BIRD al FONDEN a través de la intermediación de Swiss Reinsurance Company Ltd y Agroasemex S.A; mientras que GC Securities, Goldman Sachs & Co. son los agentes estructuradores en conjunto, así como los gestores conjuntos de la transacción. AIR Worlwide es el modelador del riesgo y agente calculador.

El bono fue emitido bajo el programa de notas de “capital de riesgo” del BIRF, el cual permite transferir los riesgos relacionados con los desastres naturales y otros riesgos de los países en desarrollo a los mercados de capitales.

Hacienda destacó que el bono se emite como “sustentable” toda vez que los recursos se aplicarán a programas que cumplen plenamente con los criterios internacionales de “ESG”, es decir, que atienden al interés de combate al cambio climático, socialmente responsables y mejoras en la gobernanza de los programas.

México está altamente expuesto a diversos peligros naturales. Poco más del 40% del territorio nacional, y cerca de un tercio de la población, está expuesto a huracanes, tormentas, inundaciones, sismos y erupciones volcánicas.

Es decir, si sucediera un desastre natural, en términos económicos, esto se traduce a que 30% del PIB del país está vulnerable a tres o más peligros y 71% vulnerable a dos o más peligros, expuso la dependencia.

Recordó que, en 2006, México se convirtió en el primer país en emitir un bono catastrófico. Posteriormente, se emitieron bonos catastróficos adicionales en 2009 y 2012 utilizando el Programa MultiCat del Banco Mundial y en 2017 y 2018 usando el programa de notas de capital de riesgo del BIRD.

Estos bonos tienen la ventaja de permitir contar con recursos financieros líquidos casi de manera inmediata, una vez que ocurre un siniestro severo, poder atender oportunamente a la población afectada y sumar a los esfuerzos de reconstrucción.

Anteriormente, el gobierno federal contrataba o renovaba los bonos catastróficos para cubrir daños que se generan por sismos que fuera de 8 o mayor grado. Pero, debido a que el sismo del 19 de septiembre del 2017 de 7.1 grados dejó grandes afectaciones en infraestructura y vivienda, se cambió este nivel, pues en ese momento dicho bono no se pudo activar para enfrentar la contingencia.

En caso de que se active este bono en el periodo mencionado, el pago de indemnizaciones se llevará a cabo con base en los parámetros de intensidad, ubicación y profundidad del epicentro.