El cansancio es evidente con el tema. Ayer mismo un colaborador criticaba mi decisión de escribir sobre Grecia, ¿¡otra vez?!

Ese mismo cansancio se nota entre las autoridades encargadas de intentar solucionar los problemas que atañen el elevado endeudamiento de dicho país; también lucen cansados, por no decir que hartos, los ciudadanos griegos y en última instancia los mercados financieros. Ha sido muy costoso el camino para llegar a la misma casilla: la posibilidad de un incumplimiento desordenado de Grecia y su eventual salida del euro.

Una idea que se veía como impensable y que nadie desea, al menos dentro de Grecia, ha vuelto a tomar importancia.

Según un estudio elaborado por los economistas de Citi, la probabilidad de que en los próximos 18 meses Grecia incumpla y salga del euro es de 50 por ciento.

Una probabilidad tan alta responde a la menor voluntad de los principales acreedores para seguir proveyendo soporte financiero a dicho país a pesar del sacrificio con que las autoridades helénicas cumplen con las condiciones que se les imponen. Las autoridades en la comunidad Europea parecen entender que hay poca viabilidad en los programas en los que han trabajado. Al entrar en su quinto año de recesión, con una economía que se encoge a una tasa de (-) 6.0% anual, muchos piensan ya en mitigar daños más que en encontrar una solución.

Hay poca credibilidad en la clase política de Grecia y eso se refleja en la multiplicidad de candados que se exigen. El último: la duda sobre el cumplimiento de los acuerdos de austeridad ante un cambio de gobierno que sucederá en abril. Los acreedores quieren contar con certeza de que cualquier nuevo gobierno respetará los acuerdos hechos.

Además, hay urgencia. El 20 de marzo hay un vencimiento de deuda soberana de Grecia por un monto cercano a los 15,000 millones de euros.

Hasta el momento las autoridades en Grecia han logrado un acuerdo de ajuste que debería satisfacer los requerimientos de los funcionarios en la comunidad europea. Al parecer los partidos de oposición coinciden en respetar los acuerdos. Los ministros de finanzas de Europa terminarán aceptando el programa y posiblemente en el Congreso Alemán se apruebe a regañadientes la ayuda por €130,000 millones. Conjuntamente, es posible que los tenedores de bonos griegos acepten una reestructura más agresiva (una quita mayor). En otras palabras es posible que un default desordenado se evite.

Sin embargo, la liberación del programa de ayuda probablemente termine por funcionar sólo para evitar un problema inmediato. Según las estimaciones implícitas en los acuerdos, si todo marcha como se espera, Grecia podrá reducir su deuda que ahora representa 160% de su Producto Interno Bruto a un porcentaje de 120%, un nivel que está lejos de implicar que la deuda se hizo sustentable.

¿Seguirán las autoridades peleando durante todo ese tiempo con tal inviabilidad? Posiblemente no. Es posible que el problema de Grecia vaya separándose cada vez del que ostenta el resto de la comunidad. Es posible que Europa deje que la fortuna de los griegos languidezca por muchos años más y hasta es posible que eventualmente acepten un incumplimiento mayor.

Anteayer, el BNP Paribas reportó utilidades incluso después de haber reconocido una pérdida en su balance de cerca de 500 millones de euros en bonos soberanos de Grecia. Si ese patrón se multiplica no le extrañe ver que el manejo de la deuda de Grecia toma otro camino, en donde se le deje empobrecer al extremo.

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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