Generar más de 2 billones de dólares en producción adicional durante los próximos cinco años y crear decenas de millones de nuevos empleos, dejando atrás las severas medidas de austeridad de la crisis, son las nuevas metas adoptadas por el Grupo de las 20 economías más grandes (G-20). Sin embargo, no señalaron acciones para realizar estas metas o penalizaciones por incumplimiento, lo cual siembra ciertas dudas en el optimismo del grupo.

El comunicado final de la reunión en Sídney, tras dos días de sesiones entre ministros de finanzas y jefes de bancos centrales del G-20, establece que se tomarían acciones concretas para aumentar la inversión y el empleo.

Desarrollaremos políticas ambiciosas pero realistas con el fin de elevar nuestro PIB colectivo en más de 2% sobre la trayectoria que implican las actuales políticas en los próximos cinco años , dice el comunicado del G-20.

El aumento de ritmo buscado elevaría la producción mundial en un nivel mayor que el Producto Interno Bruto anual de Rusia, la octava economía del planeta.

Sin embargo, no hay una hoja de ruta sobre cómo los países pretenden lograr lo establecido o las repercusiones de no hacerlo. El objetivo era fijar la meta ahora y posteriormente cada país debe desarrollar un plan de acción y estrategia de crecimiento para entregarlos en una cumbre de noviembre entre líderes del G-20 en Brisbane.

En este sentido, las resoluciones generaron cierta oposición, sobre todo de los representantes alemanes, por lo específico de sus metas. El jefe del banco central alemán, Jens Weidmann, dijo que poner metas cuantitativas era problemático .

Por su parte, Wolfgang Schaeuble, ministro de Finanzas de Alemania, señaló que Las tasas de crecimiento que pueden lograrse son resultado de un proceso muy complicado (…) Los resultados de este proceso no pueden ser garantizados por políticos .

La resolución toma varios puntos de un documento preparado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la reunión de Sídney, en el que se estima que las reformas estructurales elevarían el crecimiento mundial en 0.5 puntos porcentuales anuales en los próximos cinco años, impulsando la producción global en 2.25 billones de dólares.

El G-20 representa 85% de la economía global.