El gobierno francés anunció en las últimas horas sus primeras grandes privatizaciones en la producción eléctrica y aeropuertos bajo el mandato del presidente Emmanuel Macron, con el objetivo de financiar un fondo para la innovación y reducir parte de la deuda pública.

Según un proyecto de ley anunciado el martes por la noche, el gobierno reducirá su participación en el capital del gestor de aeropuertos Aéroports de Paris, en la compañía que tiene el monopolio de juegos de lotería en Francia, La Française des Jeux, y el grupo energético Engie, aunque sin especificar en qué cantidades.

Según el ministro de Economía, Bruno Le Maire, el Estado francés tiene un capital total de cerca de 15,000 millones de euros y lo que obtenga por su venta se destinará mayoritariamente a un fondo público para promover la innovación tecnológica.

Durante su campaña presidencial, Macron prometió invertir 10,000 millones de dólares en tecnologías como la inteligencia artificial y la robotización.

“Estamos pasando de una lógica de gestor a una lógica de inversión en el futuro”, dijo Le Maire en una entrevista al periódico económico Les Échos publicada el miércoles.

Macron, de 40 años, quien trabajó como banquero de inversión, permitirá por primera vez la venta de participaciones estatales, incluso a capital extranjero, de compañías que hasta ahora se consideraban demasiado sensibles.

Es el caso de Alstom, que fabrica entre otros los conocidos trenes franceses de alta velocidad, y que tiene prevista su fusión con el alemán Siemens, que se convertirá en el accionista mayoritario de la nueva entidad.

Por su parte, una compañía italiana, Fincantieri, también ha tomado el control de STX, unos importantes astilleros del oeste de Francia, aunque su gestión estará supervisada por el gobierno francés.

“Se trata de repensar el lugar del Estado en la economía francesa (...) creemos que el Estado puede defender mejor el interés general a través de la regulación que estando presente en el accionariado”, aseguró Le Maire.

En el caso de Aéroports de Paris, que gestiona los aeropuertos Charles de Gaulle, Orly y Le Bourget, todos en la región capitalina, el estado tiene 50.6% del capital.

El ministro Le Maire también explicó que la privatización de La Française des Jeux, ahora en 72% propiedad del Estado, irá acompañada por una nueva legislación sobre el juego.

En el caso de Engie, el estado ya vendió 4.1% de sus acciones en enero del 2017, lo que llevó su participación a 28.7 por ciento. El resultado de esa venta sirvió para contribuir al rescate de la compañía nuclear francesa Areva.

El estado francés es el mayor accionista de Engie, que además de su producción eléctrica es líder en importaciones de gas natural licuado.

La ley que autoriza las privatizaciones debería entrar en vigor a principios del 2019.

En los últimos 20 años, grandes compañías como France Telecom, el banco Crédit Lyonnais, Air France y varios operadores de autopistas pasaron progresivamente a manos privadas.

El Estado todavía tiene, sin embargo, una presencia importante en compañías del sector de la defensa, la energía nuclear y otras industrias pesadas y que de momento quiere conservar, en nombre de la seguridad y de la soberanía nacional.

Francia lleva desde 1970 sin aprobar un presupuesto en equilibrio y su deuda pública representa casi 100% de su Producto Interior Bruto, un nivel muy superior al objetivo de 60% de la Unión Europea.