Los bancos de Portugal, Irlanda, Grecia y España (PIGS, por su sigla en inglés) han consumido dos terceras partes de la línea de liquidez abierta por el Banco Central Europeo (BCE) desde el 2008.

Lo que habla de la dificultad que han encontrado para financiarse en el mercado desde aquel año, detalla un análisis del Royal Bank of Scotland (RBS).

Según la nota dirigida a sus inversionistas, las entidades de estos cuatro países han absorbido 225,000 millones de euros de los 332,000 millones que ha inyectado la autoridad común al mercado desde mediados del 2008.

Es decir, los bancos de los PIGS se han beneficiado con 68% de la liquidez extraordinaria que liberó el BCE al mercado para descongelarlo.

De acuerdo con Jacques Cailloux, economista en el Departamento de Investigación de la firma, las inyecciones de liquidez del BCE representan apenas 4 puntos porcentuales del PIB de la eurozona.

Esta proporción representa poco más de una tercera parte de los recursos liberados al mercado por los bancos centrales de Estados Unidos y Reino Unido.

Según las estadísticas de RBS, la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra han liberado en el mercado el equivalente a 15 puntos de su PIB, para paliar el impacto de la crisis financiera.

Grecia e Irlanda, sedientos

En el análisis de RBS se puede leer que los bancos privados que más han acudido a las ventanillas de liquidez del BCE son los de origen griego e irlandés. De acuerdo con ellos, el grado en que estas entidades solicitan liquidez es nueve veces superior al peso de estos países en el PIB de la zona euro.

Así, los bancos griegos han absorbido 78,100 millones de euros, que es 34.7% del flujo que han aprovechado las entidades de los PIGS en conjunto.

Mientras las irlandesas tocaron su techo hace un año y han acumulado hasta ahora 54,300 millones de euros.

En el análisis, el economista esgrime que dada la constancia con la que acuden a la ventanilla de euros los bancos de los PIGS, lo más probable es que tenga que extenderse el plazo de la inyección de liquidez .

La crisis europea comenzó con los problemas de Grecia, que no pudo hacer frente al pago de bonos de deuda que tenía en el mercado y tuvo que ser apoyado por sus aliados el continente.

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