La Estructura Programática a emplear en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, 2020 que presentó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aún es inercial, es decir, no se ha logrado hacer una verdadera reingeniería al gasto público que garantice un mejor desarrollo económico, indicó Alfredo Elizondo, investigador de Gesoc, organismo que realiza el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales (Indep).

“Al final del día, lo que sigue prevaleciendo es una estructura programática inercial. Lo vemos reflejado en las preferencias del nuevo gobierno, como los 30 programas que ellos consideran prioritarios. La estructura anterior sigue sobreviviendo”, dijo.

Recordó que no es la primera vez que se intenta cambiar la inercia del presupuesto. En la administración de Enrique Peña Nieto, se buscó hacer un presupuesto base cero. Sin embargo, “sólo fue un recorte y bajo una metodología que se basó en ver qué programas sonaban similares en sus objetivos y en algunos casos se fusionaron o desaparecieron”.

En el caso de la estructura programática que se presentó para el 2020, consideró que no existe un análisis a profundidad de los programas, a pesar de que se tienen datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social y del Indep que desarrolla Gesoc, y que muestran los programas que cumplen con sus objetivos y cuáles no.

Por ejemplo, la desaparición de Prospera y su transformación en programa de becas no están basadas en un análisis que explique por qué se cambió el objetivo y el enfoque del programa. Lo mismo con el cambio de denominación del programa de Estancias Infantiles.

De acuerdo con el Indep 2018, el programa Prospera, que en ese entonces era administrado por la Secretaría de Desarrollo Social, obtuvo una calificación de 76.99 por ciento. Su cumplimiento de metas se ubicó en 69.62%; la cobertura de población objetivo fue de 72.27%, y la calidad de diseño fue de 93.8 por ciento.

En tanto, en el programa de Estancias Infantiles para apoyar a madres trabajadoras, el Indep fue de 54.39%; su diseño se ubicó en 96.9%; el cumplimiento de sus metas fue de 74.3%, y su cobertura obtuvo una calificación de 23.2 por ciento.

Elizondo detalló que fueron de los programas que mejor evaluación sacaron, pues de los 119 programas que revisaron, 85.7% no cumplía con los objetivos para los que fueron creados, y su cobertura no era dirigida a personas que realmente necesitaban apoyo social.

Deficiencias en programa jóvenes construyendo el futuro

Una de las mayores apuestas de este gobierno en materia social es el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, el cual cuenta con un presupuesto para este año de 40,000 millones de pesos.

Sin embargo, para el representante de Gesoc, dicho programa carece de reglas de operación que permitan monitorear su avance. No se sabe realmente cuál será el beneficio real para los jóvenes ni el impacto que tendrá sobre la economía y la misma sociedad.

“Algunos empleadores lo que hacen ahora es despedir a trabajadores y becarlos con dicho programa y con ello es el Estado el que se hace cargo de su pago”, expuso.

También, mencionó que hay una ausencia en términos de enfoque de género del propio programa: “No necesariamente las mujeres que no están trabajando pueden acceder a asuntos de capacitación laboral porque están realizando cuidados domésticos, y con el esquema que se maneja no dan oportunidad a las mujeres de asistir a esos cursos”.

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