A un año y medio de la entrada en vigor de la reforma tributaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los avances para evaluar su desempeño aún son muy apresurados, consideró Carmen Encarnación Barbosa, socia de la firma Ernst & Young (EY).

“Las empresas no estaban preparadas para el nivel de cambio que se introdujo. Las multinacionales no se han detenido a pensar en la forma en cómo operarán bajo estas reglas, como sucede con Apple y Google que todavía no han analizado si económicamente hace sentido traer su intangible a Estados Unidos”, comentó durante su participación en el 21 Foro de Tributación Internacional organizado por el Colegio de Contadores Públicos de México.

El objetivo principal de la reforma impulsada por la administración de Trump busca generar incentivos para estimular el crecimiento económico a través de mejorar la competitividad de las empresas estadounidenses.

En este sentido, la iniciativa propuso una reducción en el Impuesto sobre la Renta (ISR) a las empresas de 35 a 21 por ciento.

Encarnación Barbosa refirió que con la reforma, Estados Unidos quiere convertirse en el país que tenga toda la inversión en activos que realmente generen valor a la cadena de suministros.

Agregó que con esta reforma, Estados Unidos hizo una apuesta muy grande.

“Es muy temprano para concluir si el impacto que tiene la reforma es el que se espera. Estados Unidos hizo una apuesta muy grande (...) se proyecta que para el 2025 el déficit que dejará la reforma es de casi 1 trillón de dólares”, comentó.

Comentó que de no generarse un balance en las inversiones directas, la reforma no podrá sostenerse, incluso, señaló que se tendrá que ver los efectos, ya que hayan pasado varios años.

D. Trump, gran influencia

De acuerdo con la socia de EY, el hecho de que Trump sea presidente de Estados Unidos, también tiene un fuerte impacto en el desarrollo de la reforma fiscal.

“Trump como presidente es extremadamente polémico, ya que algunos aseguran que todos sus proyectos van alineados con sus políticas sociales, eso puede incidir en qué tanta inversión viene de Estados Unidos”, dijo.

Refirió que el futuro del impacto de la reforma tiene que ver tanto con factores externos como internos, en este caso la reelección de Trump, ya que esto influye en si podrá pagarse las regalías a la que se está apostando para cubrir el déficit fiscal que genere la baja de impuestos.

“El ambiente es complicado, hay eventos políticos, socioeconómicos a nivel mundial que hacen  difícil  precisar qué va a pasar en Estados Unidos, si Trump va a ganar o no (...) hay tantos elementos externos que resulta difícil concluir si los demás países deberían reaccionar con la introducción de reformas fiscales parecidas. Creo que se necesita esperar y ver cómo se van a desarrollar los acontecimientos”, aseveró.