El incremento de la población que tiene 60 o más años de edad, será uno de los principales retos que deberán abordar los sistemas de pensiones en América Latina (AL) para evitar que se vuelvan una fuerte presión en sus finanzas públicas, indicó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Es necesario desarrollar mecanismos para fortalecer la sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones mediante políticas fiscales que tengan en cuenta los efectos del envejecimiento poblacional”, expone en su estudio Panorama Social de América Latina 2017.

Detalla que la clave está en el desarrollo de políticas públicas que interpreten los procesos demográficos, los cuales deben adoptar una perspectiva de largo plazo, debido al poco tiempo que disponen los gobiernos para lograr resultados en sus gestiones.

“Los gobiernos de la región cuentan con menos tiempo y, por tanto, menos margen de error para realizar los ajustes necesarios que se necesitan para hacer frente a las demandas de una población que envejece”, refiere.

A nivel regional, se estima que el número de personas de 60 años o más superará por primera vez el de niños, niñas y adolescentes menores de 15 años cerca del 2036 y seguirá creciendo hasta el 2080.

“El grupo de personas de 60 años y más cobra un mayor peso al pasar de apenas 5.6% de la población regional en 1950 a 12% en el 2017. Se calcula que esta proporción llegará a 21% en el 2040 y a casi 37% de la población en el 2100”, menciona el estudio.

Se calcula que, entre el 2015 y el 2040, las personas de 60 o más años en América Latina y el Caribe crecerá casi 87 millones y la población de 20 a 59 años rondará los 63 millones de personas, destaca el organismo.

Por el contrario, la población menor de 20 años sufrirá una reducción de 26 millones de personas en el 2040 con respecto al 2015.

“Se prevé que la población de personas de 60 años o más en América Latina y el Caribe aumentará en promedio 3.4% anual en el periodo 2015-2040, mucho más rápido que la población de 20 a 59 años, que crecería un 0.5% al año, y que la población de menores de 20 años disminuya 0.5% al año”.

Ante ello, la Cepal señala que se debería dar prioridad a la consolidación de políticas o sistemas integrados de cuidado en los países, así como el desarrollo de políticas específicas para garantizar el acceso universal a la protección social de las personas mayores.

EN MÉXICO CRECE MÁS LA POBLACIÓN SENIL

Para el caso de México, la Comisión Nacional de Sistemas de Ahorro para el Retiro realizó un análisis, donde indica que la tasa de crecimiento de la población de adultos mayores en México será mayor que la que se muestra a nivel mundial y en AL.

“Se prevé que el número de personas de 60 años y más mostrará un incremento de 81% entre el 2015 y el 2030, y que para el 2050 triplique su tamaño (...) El elevado crecimiento de la población adulta mayor en México se deriva de la alta tasa de fertilidad en México y el mundo entre 1950 y 1980”.

Agrega que al igual que el resto de los países de la región, el gobierno mexicano debe considerar hacer cambios en su actual sistema de pensiones que incluyen medidas que parten de elevar la edad legal de retiro, acotar beneficios, incrementar las tasas de contribución y los periodos mínimos de contribución.

Señala que se deben promover políticas para lograr una mayor participación en la fuerza laboral de los adultos de 65 años o más.

más VIDA

La Cepal también refiere que otro aspecto que se deberá considerar en los sistemas de pensiones es el incremento en la esperanza de vida, pues cada vez se registra a más personas que viven más de 80 años.

“El crecimiento de la población de 80 años y más generará desafíos económicos y sociales de gran envergadura en la mayoría de los países, ya que se incrementarán las demandas de pensiones, los costos de atención de salud y las necesidades de cuidado a largo plazo”.

Expone que en los últimos 65 años, el promedio de vida de los habitantes de AL aumentó 24.4 años.

“En la actualidad, la esperanza de vida media a los 60 años se aproxima a la observada en los países desarrollados (20.6 años en el caso de los hombres y 23.9 años en el de las mujeres, según estimaciones para 2015-2020)”, añade el organismo.

Menciona que la prolongación de la vida requiere de evaluaciones actuariales que guíen cambios paramétricos y activen políticas fiscales con el objetivo de proteger a los asegurados .“ La solución puede ser individual (ahorrar más), colectiva (ahorro colectivo), por medio de aportes fiscales o una combinación de todas las anteriores”.