En los primeros nueve meses del año los inversionistas extranjeros deshicieron posiciones en títulos de deuda mexicana por 27,341 millones de dólares, revela información actualizada del Banco de México.

Esta salida de capitales triplicó la histórica desinversión del 2020, el año de la pandemia, donde la incertidumbre por el futuro de la economía mundial en la emergencia sanitaria, llevó a los inversionistas a liquidar del mercado de deuda mexicano 8,540 millones de dólares.

Información de la Balanza de Pagos del tercer trimestre, muestra que en ese periodo, los inversionistas no residentes vendieron 14,596 millones de dólares en bonos de gobierno.

Se trata de la mayor liquidación trimestral de títulos en 12 años, sólo superada por la que se presentó en el primer trimestre del 2009, en plena crisis financiera mundial. En ese momento, salieron capitales por 20,473 millones de dólares.

De acuerdo con el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, se corre el riesgo de que “los flujos de cartera se vean aún más afectados por la persistente incertidumbre política interna, el debilitamiento en las perspectivas de crecimiento y el aumento del rendimiento mundial”.

El director de Estudios Económicos en Citibanamex, Iván Arias, explicó que el inicio del retiro de compras de activos por parte de la Reserva Federal, el llamado tapering, y en general la normalización de la política monetaria de Estados Unidos será un factor de presión para los flujos de capital de todos los emergentes, como México. Pero, considera que parte de la salida aguda de capitales que inició el año pasado sí puede tener un componente local.

No ayuda el clima de incertidumbre que hay para la inversión física y los cambios como la Ley del Outsourcing pueden estar haciendo que México pierda oportunidades tan importantes de generar una integración regional más cercana con Estados Unidos y Canadá.

El economista para América Latina en Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, agregó que el riesgo es mayor, al tomar en cuenta que se viene un periodo de turbulencia a nivel mundial ante el inicio de la normalización de la política monetaria de las economías desarrolladas como Estados Unidos. Es un momento complicado para la economía mexicana, destacó.

Incertidumbre por pandemia

La liquidación de títulos de deuda observada entre julio y septiembre es más del doble de la observada en el segundo trimestre del 2020, cuando recién se declaró la pandemia y el mundo experimentaba el primer distanciamiento social y cierre económico, que ascendió a 6,073 millones de dólares.

Las cifras actualizadas del Banco de México, muestran que los inversionistas extranjeros han cerrado posiciones de deuda durante seis trimestres consecutivos, esto es desde marzo del 2020 hasta septiembre de este año.

Esto significa que en estos 18 meses, los inversionistas no residentes soltaron títulos mexicanos por 36,450 millones de dólares

El economista senior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), Jonathan Fortun, explicó la semana pasada que “lamentablemente es muy diferente la situación hoy de México de lo que habíamos visto todavía el año pasado, cuando había una aversión más generalizada hacia todos los emergentes por la incertidumbre”.

“Creemos que este sentimiento hacia México tiene que ver con la falta de claridad de políticas económicas hacia los sectores productivos, la posición del gobierno sobre el tema energético, la política fiscal conservadora y el tema de corrupción afectaron las perspectivas”.

Cuenta corriente deficitaria

La información de Banco de México muestra que la Cuenta Corriente registró un déficit de 4,070 millones de dólares en tercer trimestre, tras el superávit que alcanzó entre abril y junio.

Este saldo en la cuenta corriente se originó en la importante disminución anual del superávit de la balanza de mercancías no petroleras que fue parcialmente contrarrestada por el dinamismo que han continuado exhibiendo las remesas y por el incremento en el superávit de la cuenta de viajes.

De acuerdo con el Banxico, esta foto de las cuentas externas también muestra el efecto de “la producción industrial global que se vio afectada también por el agravamiento de los cuellos de botella al tiempo que el sector servicios moderó su ritmo de recuperación por el repunte de contagios en varios países”.

El déficit del tercer trimestre representó 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB), que contrasta con el superávit de 6.5% del PIB observado en el mismo periodo del año pasado, en pleno rebote de la actividad económica.

El director de Investigación Económica en el ThinkLab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama, explicó que México ha sido una economía deficitaria de manera estructural, que depende de la compra de insumos intermedios, maquinaria y equipo para producir. Al perder capacidad de compra, debemos renunciar a esos insumos que se requieren del exterior, consignó.

Advirtió que ante el desempeño económico, México verá déficits más profundos en los próximos trimestres porque no hubo un estímulo.

ymorales@eleconomista.com.mx