Pasarán tres décadas antes de que América Latina logre reponer la caída del PIB per cápita que dejará el paso del Covid-19 en la participación laboral de la mujer, proyectó el Banco Mundial.

De acuerdo con un reporte del organismo con sede en Washington, desarrollado por el Laboratorio de Innovación de Género para América Latina y el Caribe del Banco Mundial,  “sin respuestas de política oportunas y bien informadas, la crisis podría aumentar las brechas de género que persisten en la región, a pesar de los avances que se han alcanzado los últimos 30 años”.

Al interior del reporte titulado “Covid-19 y el mercado laboral de América Latina y el Caribe: impactos diferenciados por género”, explicaron que la pandemia exacerbó las pérdidas de empleo para todos, sin distinción, pero fue mucho más severo el impacto entre mujeres.

Enfatizaron que este deterioro de la participación femenina en el mercado laboral durante la pandemia, tiene que ver con tres factores: las normas sociales que dejan en la mujer el cuidado de niños y adultos mayores; la alta proporción de mujeres trabajando en el sector informal y por último, la propensión de la mujer a trabajar en sectores afectados por el distanciamiento social, como es el comercio.

Esta brecha de por sí era amplia desde antes de la pandemia, pero el choque del Covid-19 la profundizó. Según los datos del reporte, previo a la irrupción del Coronavirus, solo 53% de las mujeres en edad de trabajar en la región, participaba en el mercado laboral.

Esta proporción contrasta con 77% de los hombres que sí contaba con un empleo.

Brecha digital y educativa

En el documento, los expertos del Banco Mundial destacan que el empleo asalariado, el acceso a Internet y la educación aumentan la probabilidad de seguir teniendo empleo.

El acceso a Internet facilita la posibilidad del trabajo remoto, lo que se ha convertido en un determinante para el empleo durante la pandemia.

Sin embargo, el efecto no es estadísticamente significativo para las mujeres.

Para el mediano plazo, explican que las políticas públicas en los países de la región podrían aportar en el aumento de la resiliencia de los trabajadores independientes y de aquellos con menos estudios, especialmente las mujeres.

Esto podría incluir el apoyo financiero a través de líneas de crédito o servicios financieros para mujeres emprendedoras.

Explicaron que un determinante sobre las pérdidas del empleo femenino en la región es que las mujeres tienen una alta participación laboral en las ocupaciones que requieren interacciones presenciales.

Se refieren en específico al empleo en sectores como el comercio, servicios personales, educación y hospitalidad donde hay una preponderante participación femenina.

Trabajo no remunerado

Además, destacaron que las mujeres tienden más a realizar trabajo doméstico no remunerado que los hombres, que ha aumentado debido a que los niños no están asistiendo a la escuela, a que los adultos mayores presentan mayores necesidades de cuidados y a que los servicios de salud se han visto colapsados.

Así que la solución también podría estar vinculada al control de la pandemia.

ymorales@eleconomista.com.mx