Durante el tercer trimestre del año, el gobierno federal destinó 11.2% más recursos para el costo financiero de la deuda —intereses y amortizaciones— mientras que el gasto en inversión lo redujo en 24.1%, en términos reales y respecto del mismo periodo del 2016.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para el pago de los intereses de la deuda se destinaron 359,284 millones de pesos, el monto más alto que se haya pagado desde 1990 para un periodo similar.

De este total, 62% fue al pago de intereses por deuda interna con un total de 222,401 millones de pesos un incremento real de 15.2%; mientras que 38% correspondió al pago de intereses de deuda externa por 136,883 millones de pesos, un incremento de 5.3 por ciento.

La SHCP expone que dicho incremento se debió a la evolución del tipo de cambio y tasas de interés. Menciona que el costo financiero de la deuda que se pagó al tercer trimestre del año fue menor a lo que se tenía programado por 375,590 millones de pesos, es decir, se ahorró 16,305 millones de pesos.

Ello se debió al refinanciamiento de pasivos en los mercados internacionales que se pagaron de manera adelantada en octubre pasado por 1,880 millones de dólares, con lo cual se redujo el costo financiero de la deuda y se cubrió por anticipado 51% de las amortizaciones de deuda externa de mercado del gobierno federal programadas para el 2020, explica la Secretaría de Hacienda.

INVERSIÓN FÍSICA, LA MÁS BAJA DESDE 1995

Con respecto a la inversión física, el gobierno gastó 431,296 millones de pesos, una reducción de 24.1% respecto del 2016, la más alta desde 1995 para un periodo similar.

Al sector energético se destinaron 162,464 millones de pesos, una disminución de 39.7%, respecto del año anterior.

En comunicaciones y transportes se observó una reducción de 19.1%; mientras que en educación, de 51.1% y en abastecimiento de agua potable y alcantarillado, la inversión física se redujo en 50.4 por ciento.

Raymundo Tenorio, economista del Tecnológico de Monterrey, comentó que la reducción en el gasto en inversión se debe a que el gobierno federal está buscando cumplir con sus metas de consolidación fiscal, y el único espacio que tiene para reducir gasto es en inversión, lo cual no es positivo para el crecimiento de la economía.

“El gobierno no logra entender que la inversión física es el pavimento del futuro porque es lo que atrae inversión, lo que hace ver a un país en un mejor desarrollo económico (...) esa disminución en gasto de inversión afecta principalmente a las empresas productivas del Estado”.

El mayor gasto de inversión se hacía en Pemex y CFE, pero ahora se les está sacrificando este gasto porque están en un proceso de recuperación de su  situación financiera, expuso Tenorio.

“No vale la pena meterle más dinero a un barril sin fondo como Pemex (...) lo que están haciendo es hacerlas atractivas para que se puedan lograr asociaciones de capital privado”.

PEMEX, LA MÁS AFECTADA POR RECORTES A INVERSIÓN

De acuerdo con información de la Auditoría Superior de la Federación entre el 2015 y el 2016, los recortes al gasto público fueron por 288,342.7 millones de pesos, de los cuales 65.8% se concentró en gasto de inversión: 77.5% en Pemex, 12.8% en infraestructura de comunicaciones y transportes, y 9.7% en otros ramos y entes”.

En la Cuenta Pública del 2016, destaca que la inversión física disminuyó de 20.3% del total del gasto programable en el 2010 a 15.9% en el 2016, con una tasa media de crecimiento real anual negativa de 1.1% del 2010 al 2016.

“La reducción de este tipo de gasto implica afectar la actividad económica, la competitividad, el entorno para la productividad e incluso la cobertura y calidad en la provisión de infraestructura y servicios públicos (...) la inversión pública tuvo una tendencia negativa en 22 de los últimos 23 trimestres, comprendidos entre el segundo trimestre del 2011 y el cuarto trimestre del 2016”.