Ante un mejor avance de la economía mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta de una posible recesión económica o una crisis bancaria de hasta tres años en el futuro por el aumento acelerado en los créditos.

Por ello, el organismo internacional recomienda generar medidas de riesgo en la asignación del crédito por parte de las instituciones financieras, esto con el fin de ayudar a los países a detectar posibles “nubes en el horizonte económico”.

“Cuando el crédito crece rápidamente, las empresas en las que la deuda se expande con mayor rapidez se vuelven cada vez más riesgosas en relación con las que tienen expansiones de deuda más lenta”, expone en el resumen de su Informe Global de Estadística Financiera.

En el análisis que realizó a compañías de 55 países diferentes, observa que el aumento en el riesgo de la asignación del crédito apunta a mayores probabilidades de una severa recesión económica o una crisis bancaria de hasta tres años.

Dicho informe, que se publicará por completo la próxima semana en las Reuniones de Primavera 2018, indica que la acumulación de préstamos a empresas menos solventes agrega una dosis extra de riesgo.

“Los préstamos a firmas de riesgo pueden ser perfectamente racionales y rentables. Pero también puede significar problemas si reflejan una evaluación más deficiente de los prestatarios o una toma de riesgos excesiva”, explica.

El FMI destaca que los reguladores financieros están preparados para tomar medidas para proteger el sistema, ya que pueden exigir a los bancos que tengan más capital o imponer límites al crecimiento de los préstamos que otorgan, así como restringir su capacidad de asumir riesgos y aumentar sus reservas.

“La independencia de los supervisores bancarios ayuda a cumplir los estándares de préstamos y a fortalecer el gobierno corporativo, lo que aporta a mantener los riesgos bajo control”, refiere.

El FMI expone lo anterior porque asegura que, ante un avance económico, los inversionistas se muestran excesivamente optimistas y les dan créditos a las empresas más vulnerables.

“Si las tasas de interés son inusualmente bajas, los bancos y los inversionistas pueden verse tentados a prestar dinero en forma de préstamos o bonos a empresas más riesgosas (...) El riesgo de la asignación del crédito puede ser un buen barómetro del apetito por el riesgo”, agrega.

Dicho análisis lo argumentan con datos recabados desde finales de 1990, que permitieron observar que el riesgo de la asignación del crédito cayó del 2000 al 2004, luego de las crisis financieras en Asia y Rusia.

Explica que “desde un mínimo histórico en el 2004, el riesgo se elevó a un pico en el 2008, cuando estalló la crisis financiera mundial. Luego disminuyó drásticamente antes de volver a subir a un nivel cercano a su promedio histórico a fines del 2016, el último punto de datos disponible”.

El FMI indica que el riesgo pudo haber seguido aumentando en el 2017, ya que la volatilidad del mercado y las tasas de interés se mantuvieron muy bajas en la economía global.

“Tanto el volumen total de crédito como el riesgo de su asignación son importantes. Los responsables de la política deben prestar mucha atención a ambos aspectos y tomar las medidas apropiadas cuando las señales de advertencia parpadeen”, expone el organismo.