Tras ocho años “de pesadilla” de tutela de sus acreedores, la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), Grecia salió este lunes del último de los estrictos planes de rescate que regulan su economía desde el 2010, pero aún no ha acabado con la austeridad y las reformas.

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, felicitó en un tuit a los griegos “por sus esfuerzos y a los europeos por su solidaridad”.

“Con el fin del programa, los griegos empiezan un nuevo capítulo de su rica historia”, tuiteó por su lado Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea.

A su vez, Mario Centeno, presidente del consejo de gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE, por su sigla en inglés) que dirigió el último plan de ayuda a Grecia, afirmó: “Por primera vez desde comienzos del 2010, Grecia se mantiene en pie por sí sola”.

El gobierno griego, a través de su portavoz, Dimitris Tzanakopoulos, dijo que “la economía, la sociedad y todo el país entran ahora en una nueva fase”.

Alexis Tsipras, primer ministro griego, prefirió no hablar este lunes. Se dirigirá al pueblo griego el martes, “primer día de la salida del programa”, según el portavoz.

Último bajo asistencia

Tras Portugal, Irlanda, España y Chipre, Grecia era el último país de la zona euro que seguía bajo el programa de asistencia instaurado durante la crisis.

En tres planes sucesivos (del 2010, el 2012 y el 2015), Grecia recibió 289,000 millones de euros en préstamos del FMI, la UE y el Banco Central Europeo. Pero a cambio tuvo que llevar a cabo duras reformas que algunos de sus acreedores critican ahora y que le hicieron perder un cuarto de su Producto Interno Bruto (PIB) en ocho años, lo que llevó al desempleo hasta 27.5% en el 2013.

Estos ocho años han sido “un periodo de pesadilla, sobre todo para los empleados y los jubilados, que han visto cómo se reducían a la mitad sus ingresos”, se lamenta Theodoros Prassas, un jubilado.

“Esto ha tardado más de lo previsto, pero creo que ya está”, dijo Centeno. “La economía griega ha vuelto a crecer, hay superávit presupuestario (...) y el desempleo cae con regularidad, aunque sigue en 20 por ciento”.

“El tiempo de la austeridad terminó, pero el final del programa no es el final del camino de las reformas”, avisó el comisario europeo de Asuntos Financieros, Pierre Moscovici.

Moscovici refirió, en una radio francesa,que Grecia “podrá financiarse sola en los mercados (...), definir su propia política económica, desde luego prosiguiendo las reformas”.

Mercados

“Grecia todavía tiene un largo camino por recorrer”, declaró Yannis Stournaras, gobernador del banco de Grecia en una entrevista para el diario Kathimerini, en la que se mostró preocupado por la posibilidad de que los mercados den la espalda a su país si éste no sigue adelante con sus reformas.

Después de que sus socios europeos le concedieran en junio una ampliación del plazo para rembolsar su deuda, Grecia considera que sus necesidades de financiamiento están cubiertas hasta el 2022, lo cual le permitirá acudir a los mercados solamente en los momentos más favorables.

Pero su deuda sigue situándose en 180% de su PIB, y el FMI la considera insostenible a largo plazo.

El gobierno griego insiste en que sus necesidades de financiamiento se mantendrán por debajo del umbral crítico de 20% del PIB recomendado por la UE.

“Cadenas y asfixia”

Para salir del programa, Tsipras ha tenido que aceptar nuevas reformas en el 2019 y el 2020, aunque indicó en junio que quería instaurar más “justicia social”.

En Grecia la mejoría de los datos macroeconómicos no se ha trasladado a la vida cotidiana de los habitantes. “Los planes de ayuda han terminado, pero siguen las cadenas y la asfixia”, escribió el diario opositor To Vima.