Pasarán cuatro años antes de que Estados Unidos consiga un saneamiento de sus finanzas públicas, coincidieron analistas.

La deuda gubernamental, que este año podría llegar a 91.4% del Producto Interno Bruto (PIB), según proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) todavía es manejable para aquel país.

Por separado, especialistas del Peterson Institute, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de México (ITESM), afirmaron que un caso extremo de mal manejo de la deuda de EU, podría significar el colapso del dólar y llevaría a una nueva recesión de aquel país.

Sin embargo, aclaró Carmen Reinhart, del Peterson Institute, este extremo significaría un riesgo, en tanto que Sergio Cárdenas Negrete, investigador del CEEY, comentó que, teóricamente, una economía industrializada puede lidiar sin problema con una deuda que incluso duplique su PIB.

Ahí está el caso de Japón. La clave está en la confianza de los inversionistas que toman esa deuda , precisó.

No obstante, enfatizó que el mercado sí requiere señales de confianza y éstas sólo podrían emitirse con un programa creíble y realista de consolidación fiscal.

LA RECETA

La deuda pública de Estados Unidos será equivalente este año a 91.6% del PIB, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y el gobierno de Barack Obama administra un déficit público que se encuentra en los 10.8 puntos del PIB.

Sin embargo, aún hay ocho economías industrializadas que gestionan obligaciones públicas superiores a la estadounidense, aclara Mario González Valdés, catedrático del ITESM.

De acuerdo con el experto, son tres las alternativas que tiene el gobierno de Barack Obama para fondear la deuda e ir consolidando la situación fiscal de su administración.

Sería una reforma tributaria que incremente la recaudación de impuestos; un recorte al gasto público o bien, con una nueva depreciación del dólar generadora de inflación.

Según el experto del CEEY, la incertidumbre se genera con el bajo liderazgo político que ha demostrado el presidente Obama y la proximidad de las elecciones presidenciales. Es difícil pensar que, con este contexto político, se alcancen los acuerdos necesarios para un aumento de impuestos o un recorte de gastos públicos, comentó.

Hace dos semanas, la agencia Standard and Poor’s cambió el panorama de su calificación para Estados Unidos de estable a negativo lo que muestra su preocupación sobre la consolidación fiscal que requiere el país en los próximos tres años.

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