América Latina se está convirtiendo en una región de clase media. Pero México lo está haciendo de manera rezagada, por tener un crecimiento económico menos vigoroso, afirma el economista para la región del Banco Mundial, Augusto de la Torre.

Mientras, en la región, la clase media creció 50% en la década pasada, aquí, el incremento fue de 26%, precisa en conversación con El Economista.

De visita en el país para participar en el Foro México 2013, agrega que el limitado dinamismo de la economía acotó su capacidad para generar empleos, mermando la posibilidad de la población para salir de la pobreza.

Para muestra, refiere que en la región, se redujo la proporción de gente viviendo en pobreza moderada en 30%, mientras en México es de 33 por ciento.

De acuerdo con su definición, la clase media corresponde a la población que tiene ingresos personales tales que su probabilidad de caer en la pobreza es menor a 10 por ciento.

Éste es uno de los principales desafíos, comenta. El otro es desprivatizar a la nueva clase media.

RETICENTES

De acuerdo con el especialista del Banco, a diferencia de las clases medias de otras economías más maduras, en la región, las familias de este segmento prefieren pagar por el servicio de educación, salud y por la seguridad. Mientras, otros países utilizan los servicios públicos.

Este fenómeno resulta de que la clase media no espera una mayor eficiencia de la oferta de servicios públicos ni está dispuesta a pagar los impuestos necesarios para fondearla.

En Latinoamérica, en vez de pedir mejores servicios y mayor calidad, se privatizan porque no confían en la oferta del gobierno. Tratan de buscar la forma de salirse del uso de servicios públicos, lo que puede ser parte de un círculo vicioso , refiere.

Este fenómeno presenta un nuevo desafío para las autoridades, dice, que tendrían que motivar el diseño de políticas que involucren a la ciudadanía de una manera activa.

EN EUROPA SE ACHICA

A diferencia de América Latina, en Europa la clase media se está achicando, expone.

A partir de la crisis, ha habido una contracción impresionante, dice, y las familias que persisten en este segmento están aprendiendo a adaptarse al contexto cambiante.

Enfatiza que no es lo mismo ser una población de clases medias, como las de Europa o las que están gestándose en la región latinoamericana, que ser un país de ingreso medio.

Dice que pueden pasar años, décadas, para que un país deje de ser de ingreso medio y que, en el extremo, esta crisis mundial podría estar desembocando en países que han bajado del ingreso medio, como es el caso de Grecia.

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