La duda respecto a los recortes de impuestos que prometió el presidente estadounidense, Donald Trump, y los temores por las tensiones que tiene su país con Siria y Corea del Norte, que se agravaron esta semana, pesarían más en la mente de los inversionistas que los datos positivos de la economía global.

El alivio impositivo, clave para mantener la expansión de Estados Unidos, pareció alejarse aún más después de que Trump dijera que antes que impulsar ese plan, insistiría con reformar el sistema de salud. Su cambio de opinión sobre el dólar, en favor de cierta debilidad, también confundió a los operadores.

Los mercados de acciones incorporan en sus precios demasiada esperanza , declaró el influyente inversionista en bonos Bill Gross, responsable del fondo Janus Global Unconstrained Bond Fund, al advertir del riesgo de que Trump fracase con la aplicación de su programa económico.

En Washington el panorama para la reforma impositiva se ha nublado con el surgimiento de iniciativas rivales por parte de la Casa Blanca, el Senado y otros grupos del Congreso, que ensombrecen el proyecto inicial del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan.

Esto, junto con la escalada de amenazas bélicas en Oriente Medio y la península coreana, llevó al índice S&P 500 a seguir bajando hasta mínimos en dos meses, al tiempo que los inversionistas desarmaban algunas apuestas a las acciones para pasarse a la seguridad de los bonos del Tesoro estadounidense.

Estos temas estarán presentes en la antesala de los encuentros de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) que empiezan esta semana. En un adelanto del tono que marcará el Fondo, la directora gerente, Christine Lagarde, ya advirtió de que las políticas erróneas podrían frenar el nuevo impulso .

Pese a las diferentes preocupaciones, la expansión tanto de Estados Unidos como a nivel mundial volvería a mostrar señales consistentes con los índices de gerentes de compras preliminares de la firma Markit para abril que se conocerán en los días por venir.

Por otro lado, en Francia creció el nerviosismo de los inversionistas ante la mejora del candidato de izquierda Jean-Luc Mélenchon en los sondeos para las elecciones de este mes. Una segunda vuelta entre Mélenchon y la ultraderechista Marine Le Pen el 7 de mayo sería elegir entre lo malo y lo feo , sostuvo el banco Berenberg.