El gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, reveló sus prioridades en su primera propuesta de presupuesto, el cual consta de más de 1.5 billones de dólares, que da un lugar preponderante a la salud y la educación por encima de sectores como el de defensa, marcando la diferencia con su predecesor, el expresidente Donald Trump.

La solicitud de gasto discrecional para el año fiscal 2022 asignaría 769,400 millones a programas no relacionados con defensa y 753,000 millones a planes de defensa.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, señaló que esta petición de fondos “hace las cosas más justas” e “inyecta” dinero “en las comunidades donde el capital llega con dificultad”.

Este plan supone un aumento de 16% en las partidas no relacionadas con defensa, que serán equivalentes a 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB), indicó en una carta al Congreso la encargada subrrogante de la Oficina de Manejo del Presupuesto, Shalanda Young.

“Este es un momento de crisis, pero también un momento de posibilidades”, escribió Young a los legisladores.

En tanto el gasto en Defensa registraría un aumento de 1.7% a 753,000 millones de dólares.

Asimismo, el gobierno quiere invertir 36,500 millones de dólares en escuelas de los quintiles más pobres.

Migración

En el borrador, el gobierno también declaró que busca abordar las causas de fondo de la migración desde América Central y para ello pidió una asignación de 861 millones de dólares como “un primer paso hacia un compromiso de cuatro años de invertir en América Central”.

Los requerimientos enviados al Congreso también incluyen más fondos para el servicio de Nacionalización y de Ciudadanía, que entre otros objetivos busca acelerar la tramitación de casos de asilo, que a veces esperan años para ser analizados.

El gobierno de Biden enfrenta un aumento de la llegada de migrantes, que en marzo tocó un máximo en 15 años, con un alza marcada de la llegada de menores no acompañados, lo que supone un reto logístico, humanitario y presupuestario.