Las fuertes alzas en los precios de los alimentos afectarán principalmente a los países más pobres de América Latina, donde las tasas de inflación se elevarán en más de cinco puntos porcentuales este año, reportó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por esta razón, el organismo llamó a diseñar políticas para proteger a los habitantes más pobres de la región, incluyendo los que viven en áreas urbanas y que no tienen acceso a ingresos generados por productos de auto-crecimiento.

En el informe ¿Qué efecto inflacionario tendrá el shock de precios de los alimentos en América Latina?, el BID mencionó que entre los países más vulnerables se encuentran Bolivia, República Dominicana, Honduras y Guatemala.

La institución calificó la situación en Guatemala como un "caso preocupante", ya que su flexibilidad de tipo de cambio no parece evitar que los precios internacionales se transmitan a los valores locales y a la inflación general.

Según el Banco, los países con tipos de cambio flexibles como Brasil, Colombia, Uruguay y hasta México son capaces de enfrentar mejor la volatilidad de los precios de los alimentos, ya que pueden permitir que sus monedas se aprecien y elevar sus tasas de interés.

El documento elaborado por el Departamento de Investigación del BID añadió: "Hay una necesidad de incrementar y mejorar la focalización de la ayuda, quizás a través de reformar los regímenes de transferencias monetarias condicionadas con estos grupos para compensar el efecto del aumento de precios de los alimentos".

Además, el BID estimó que una apreciación nominal significativa puede afectar la competitividad de otros sectores de comercio. El reto para los exportadores de materias primas es aprovechar la bonanza actual y garantizar que la economía siga siendo competitiva, expuso.

" La pérdida de competitividad es claramente un riesgo para Brasil, Colombia y México, que parecen absorber los impactos de los precios internacionales de las materias primas mediante grandes y permanentes apreciaciones del tipo de cambio", indicó el reporte.

El organismo multilateral subrayó que Brasil y otras grandes economías de la región ya están luchando contra la apreciación de sus monedas, ocasionada por un aumento en los influjos de capital privado que buscan mayor rentabilidad ante las bajas tasas de interés de economías avanzadas como Estados Unidos.

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